1. Yo fui una babysiter ninfomana de barrio


    Fecha: 01/12/2017, Categorías: Intercambios Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... ayudando a quitarme la po llera mientras tomaba parte en quitar el sostén de su esposa, así que pude to car todas sus suaves tetas. Los pechos de Kathy son mucho más grandes que los míos, y yo, inconscientemente, siempre se los había envidiado. Pero ahora no podía esperar para envolver mis labios en sus pezones y chuparlos como su pequeño hijo. Con los tres desnudos sobre la cama, al fin Kathy abrió sus piernas satisfaciendo mi apuro por colocarme encima de ella. Mi mirada se dirigía, como si fuera un imán, a su suave y ardiente concha, entonces estiré vacilantemente mi mano para tocarla. Dick estaba detrás mío, sus manos me aferraban las tetas mientras se apoyaba sobre mi hombro. "Besala, bebé. Comeme la concha." le escuché susurrar a Kathy, y yo me dirigí irresistiblemente a ella. Dick se ubicó a mi lado y puso su mano detrás de mi cabeza, empujándome dulcemente al clítoris de Kathy. Inmediatamente ella me recompensó con un suspiro de placer mientras alzaba sus caderas y sacaba del camino las manos de Dick, así podría enterrar mi cara en su maravillosa concha. Llevé mi lengua a través de sus labios vaginales, arriba y abajo, y le intro duje la lengua bien profundo cuando me afirmé en una dura y rosada "V". La comencé a menear para intimar con ella mientras las manos de Kathy asían mi cabello y me mantenían firmemente en el lugar. Mi trasero estaba en lo alto mientras doblaba mi cuello y mis hombros para introducir mi lengua a más profundidad. Cualquier cosa para darle ...
    ... placer a ella, en lo que era, mi primera vez con otra mujer. Los gemidos y los gritos de placer de Kathy eran entusiastas, diciendome lo bien que se lo hacía cada vez que yo tocaba su clítoris. La única vez que sus manos soltaron mi cabello fue para abrir más sus rosados y deliciosos labios vaginales. Dick había engordado de nuevo su dura y firme pija sólo de observar toda la acción. El regresó a mi lado, arrodilandose del mismo modo en que yo me arrodillé detrás de los dulces muslos de su esposa, y comenzó a jugar con mi concha, saboreando su sudor y a veces abriendola hacia abajo con sus manos. Al mismo tiempo, podía sentir que él tomaba su pija llena de sangre en sus manos y probaba mi concha y mi culo. El solamente me clavaría la puntita en mi concha y llevaría bastante jugo del amor hacia mi ano. Entonces, recién ahí me probaría, clavando contra el rugoso y estrecho agujero con insistente fuerza. Finalmente, yo ya no podía esperar la próxima vez que él me pondría su pene en la concha, levanté mi cabeza y presioné hacia atrás hasta que llegue a él, tan fuerte que su grosor se incrustó hasta el fondo. Kathy gritaba, "Oh, dios, no te detengas! No pares de comer mi concha!" y se esforzaba desesperadamente por volver a poner mi cabeza abajo. Pero ella no tenía que preocuparse. Yo no tenía ninguna intención de parar de comerla. Dick empezó a cascar mi vagina y a sujetar un montón de carne de mis caderas mientras se la enderezaba de nuevo y me embestía con una intensidad cruel y ...
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