1. Experiencia con una sumisa


    Fecha: 06/12/2017, Categorías: Dominación Autor: pablodf1977, Fuente: SexoSinTabues

    Relatare una de mis primeras experiencias de hace algunos años Esta ocurrió hace cuatro años aproximadamente, cuando conocí por Internet a una mujer, al sur de la ciudad de México, casada, de 42 años, deseosa de experimentar su lado sumiso. Ella era alta, llenita y bastante segura de llevar a cabo lo que deseaba. Así pues, la cité en un hotel y le di instrucciones precisas, llegar al hotel a determinada hora, rentar la habitación, subir, prepararse y cuando estuviera lista, se desnudaría y me llamaría para informarme en qué cuarto se encontraba, dejando entreabierta la puerta e hincarse en el centro, con las manos apoyadas en el suelo y la cabeza agachada. Llegué cinco minutos antes de la hora acordada y decidí curiosear por el mercado de Jamaica hasta que después de pasar 15 minutos ahí, sonó mi teléfono y vi que era su número, enseguida contesté pensando que se disculparía por no atreverse a asistir como me había y ha pasado en otras ocasiones. Enseguida, le saludé “hola, puta” y sin responderme el saludo, solo me dijo “habitación 305, señor”, de inmediato le colgué, salí del mercado para atravesar la calle y entrar al hotel, aunque me tomé mi tiempo para subir las escaleras y llegar a la habitación. Al llegar, abrí la puerta despacio y la observé, estaba tal como le había ordenado, hincada, con la cabeza agachada y cuando escuchó que entré, se movió un poco pero no se atrevió a levantar la cara, luego cerré la puerta y dejé mis cosas en la repisa, tomándome mi tiempo sin ...
    ... dejar de observarla. Cuando estuve listo, me le acerqué, diciéndole “veo que has obedecido tal como te ordené, puta, ¿tanto deseas ser mi perra?”, al tiempo que ponía mi mano en su cabello y con la otra mano, empezaba a recorrerle su espalda hasta que me respondió “así es, señor”. Cuando mi mano llegó a sus nalgas, le ordené, jalándole el cabello “ponte en cuatro patas como la perra que eres”, de inmediato lo hizo sin responder, entonces empecé a acariciarle su vagina, metiéndole mis dedos un poco, luego pasé mi otra mano por sus senos. Después de estar unos par de minutos así, le dije “todo este cuerpo de perra que tienes, será para mi placer, puta”, en ese momento, ella gimió un poco, diciendo “como diga, señor”, luego me levanté y fui por mis cosas, sacando un collar y una correa de perra, así como una bala vibradora que dejé en la repisa. Luego, me dirigí a la cama, me senté y le dije “ven aquí, perra”, ella hizo el intento de levantarse y al momento, levanté la voz, diciéndole “espera, puta, siempre que te llame, lo harás a cuatro patas, como perra”; de inmediato, se puso de nuevo en cuatro, dirigiéndose a mí y cuando llegó, se quedó ahí. Luego, me incliné un poco para colocarle el collar y la correa y al tenerla puesta, la sujeté con fuerza y me levanté mientras le decía “vamos, perra”, guiándola por la habitación en cuatro patas y cuando sentía que iba más lento de lo que deseaba, me inclinaba y le soltaba una fuerte nalgada, gritándole “más rápido, perra”. Entonces, ...
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