1. Desvirgando a Javi-IV: Noche de orgía-1a parte


    Fecha: 10/12/2017, Categorías: Sexo en Grupo Autor: almogaver92, Fuente: RelatosEróticos

    Subí las escaleras seguida de cerca de 21 y 49. Al llegar al primer piso, seguimos subiendo hasta la segunda planta, dónde Carmen tenía sus habitaciones. -Cuál puedo usar? -les pregunté -Todas están libres y preparadas por si hay invitados señora. Sin embargo, la habitación de nuestra Ama tiene la cama más grande, y probablemente es en la que quiera estar cuando termine. -Contestó 49. -Pues vamos allá -dije mientras abría la puerta del dormitorio de mi amiga. La habitación seguía igual. Una de las paredes tenía un gran ventanal desde el que se veía el campo y las montañas del fondo. Debía de ser bonito levantarse cada mañana con estas vistas, pensé. En medio de la habitación había una cama king size redonda, y encima de ésta, en el techo, un espejo del mismo tamaño que la cama. En un rincón del dormitorio había un pequeño colchón con una manta. Supuse que ahí es dónde debía de dormir algún esclavo. -Baila un poco, haz un streptease -le ordené a 21 -Y tu, quitame la ropa lentamente -dije mirando a 49 mientras me mordía el labio con impaciencia y se aceleraba mi respiración. Me bajó la cremallera de detrás del vestido y éste se deslizó suavemente hacia tocar el suelo. Después de descalzarme, subí a la cama y dí una vuelta en ella gateando. -Hmmm... ven, túmbate aquí -le dije a 21 con cara de deseo. -Quiero que nos observes todo el rato sin perderte ningún detalle, pero tienes totalmente prohibido tocarte -dije mirando a 49. Quería que se excitara tanto como fuese posible. Me ...
    ... puse encima de 21, a la altura de su ombligo, y la miré con lujuria directamente a sus ojos. Le lamí el ombligo mientras iba subiendo despacio. Me paré entre sus pechos, y girando la cabeza, me acerqué a su pecho izquierdo. Empecé a lamerlo, y fui ganándole terreno a su pezón. Quería atrasar tanto como fuera posible su orgasmo, hacerla sufrir y gemir de deseo y placer hasta que me suplicase para correrse. Cuando al fin llegué a su pezón, me lo puse suavemente entre los dientes, y lo succioné con cuidado. Al ver que reaccionaba favorablemente al contacto de mi boca y se endurecía, puse a trabajar también mi lengua, y le fui dando lametazos intercalados con los mordisquitos. Su respiración se aceleró, y su pecho subía y bajaba cada vez más rápido. Cambié de pecho, y repetí el procedimiento, pero ésta vez, usé mi mano derecha para masajearle la teta que acababa de dejar libre y dirigí mi mano izquierda a su entrepierna, que estaba empezando a lubricarse. Empezó a soltar pequeños bufidos de placer entre su respiración, que cada vez era más fuerte y rápida. A nuestro lado, 49 nos miraba sin perderse detalle, con su pene alzándose y desafiando las leyes de la gravedad. Estuve un rato más con los pechos de la esclava, y cuando me harté, la miré otra vez y seguí subiendo. Mi mano lubricada se posó sobre su pecho, y le besé suavemente el cuello, cosa que le provocó un suspiro, que vino acompañado de un gemido. Le besé un rato más el cuello, y subí hasta sus carnosos labios. Usé mi ...
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