1. Don Esteban el profesor


    Fecha: 12/12/2017, Categorías: Gays Primera Vez Autor: Elegos, Fuente: CuentoRelatos

    Hola me llamo Alan, tengo 22 años. Estoy estudiando ADE y soy un emo total. 1,60 de altura 51 kg cuerpo aniñado, todo suave, sin ningún pelito feo por ningún lado. Lo mío me cuesta. Tengo una gran pelazo rubio con un flequillo que me tapa mi cara, pero casi rapado por uno de los lados y por la nuca. Si me tapo la cara no es porque sea feo, yo me veo bastante bien: nariz prominente, labios finos, ojos dulces y azules. Soy un sumiso encantador, me encanta que los hombres me hagan de todo. Cuanto más oso, peludo y bestia mejor. En mi pueblo todos me conocían, encontrar sexo era muy fácil. Creo que sé que soy gay desde antes de que me salieran los dientes y seguro que ya se la chupaba entonces a alguien. Pero la vida da muchas vueltas. Mi familia y yo nos tuvimos que mudar por culpa del trabajo de mi padre y lo que iba a ser una etapa universitaria loca y salvaje se convirtió en aburrida y burguesa vida familiar. Es cierto que salgo algunos viernes y sábados y que conozco gente, pero no tengo un sitio, ni la libertad de llegar a mi casa a la hora que yo quiera. Además, mis padres organizan casi todas las semanas mega planes de ocio sano y políticamente correcto. Supongo que por esta razón mis notas empezaron a bajar. Mi madre preguntó a las vecinas si conocían alguna academia o algo, y todas le enviaron a nuestro vecino de rellano, Don Esteban. Era un hombre mayor de unos 45 años o así, alto 1,80 o más, fuerte, cada uno de sus brazos era como una de mis piernas. Habíamos ...
    ... coincidido en el ascensor a veces y era un hombre correcto, con una voz profunda y de muy pocas palabras. Mi madre arreglo 3 clases a la semana, pues el tal don Esteban era maestro de todo, un “lumbreras” con muchas carreras, profe de un instituto y también daba clases en la universidad. La verdad es que mejoré mis notas, el profe sabía lo que se hacía. No me dejaba ni respirar, me machacaba clase tras clase, el muy mamón me cogió la medida enseguida y sabía que me encantaba que me dieran caña y que incluso que me humillaran de vez en cuando. La pena es que solo lo hacía intelectualmente, me empecé a enamorar. Deseaba que llegase cada clase solo para verlo, me encantaba su voz, sus dejes, me ponía malo con su cercanía. Y cuanto más rendía más caña me metía y yo más me enamoraba. Así pasaron los meses, ya casi había perdido la esperanza de que aquel macho me destrozara el culo a pollazos. Pero un día de los de primeros de verano subí directamente de la piscina de la comunidad solo con el bañador, un mini bañador súper ajustado de competición que remarca mi culito respingón y deja a la vista todo mi cuerpo aniñado. Bueno pues, ese día la lección fue diferente. Como aun iba mojado me puse la toalla alrededor de la cintura, no era una toalla muy grande parecía una minifalda con una raja enorme en uno de los lados, enseñando muslamen. Así llamé a su puerta, al verme se le abrieron mucho los ojos. Yo pasé hasta la mesa de comedor y me senté, él se sentó a mi lado como de costumbre, pero ...
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