1. La posesión de mi esposa (1)


    Fecha: 24/12/2017, Categorías: Confesiones Dominación Autor: Benegas12, Fuente: CuentoRelatos

    Somos un matrimonio de 49 y 47 años, que cambio su forma de ser en los últimos 5 años. Mi mujer, Silvana y yo tenemos un matrimonio abierto, permitiéndonos relaciones sexuales con terceros, o inclusos amoríos extras como el que tiene ella con un compañero de trabajo. Eso nos llevó a buscar formas de placer diferentes a la de cualquier pareja común, como por ejemplo el intimar con el novio de mi mujer, proporcionándole placer ambos. Pero ese es otro tema distinto al que me voy a dedicar. Nuestra motivación era buscar transgresiones sexuales que nos dieran placer. Así me fui adentrando en la web, en la leyenda de los demonios sexuales y la forma de invocarlos. Cuanto más leía sobre ello, más me parecía que debía sorprender a mi mujer con algo como eso. Fui enterándome de la ceremonia de invocación de los llamados “Íncubos”, sobre la forma que se manifestaban, en el sueño de la persona y del intenso placer que proporcionaban a la víctima. Al fin me decidí a intentarlo por mi cuenta sin poner a Silvana al tanto de ello. En ausencia de ella, dibuje el pentagrama diabólico, bajo el lugar que ella ocupa en el lecho, con tiza blanca, compre las velas negras y escriba la oración de invocación para no olvidarla. Espere a la noche que la consumiera el sueño y el cansancio y una vez dormida, bajo la cama encendí las velas y repetí siete veces la invocación del íncubo. Y sucedió lo increíble. Una luz invadió la oscuridad de la habitación, y una figura espectral con forma de centauro, ...
    ... con un pene descomunal, apareció ante mis ojos. El miedo me paralizo y fue espectador de lo que iba a suceder. El ser, ignorándome, se dirigió al lecho y destapo el cuerpo desnudo de mi mujer, y comenzó a estimularlo de la forma más transgresora y sexual que yo haya visto. Pellizco con violencia sus pezones hasta hacerlos sangrar, abrió los muslos de ella y extrayendo una lengua extensa que parecía una víbora la fue introduciendo en la vagina de mi mujer... Ella convulsionaba de placer, sin despertar de su sueño, y pedía más y más. En determinado momento, exhibiendo un pene demoníaco enorme, fuera de toda imaginación respecto de su tamaño, se recostó sobre el cuerpo de ella, penetrándola de forma salvaje y dolorosa para ella. El cuerpo de Silvana temblaba, y sudaba de manera abundante, hasta que emitiendo un chillido ensordecedor llego al orgasmo. El ser dominando la situación, eyaculo en gran forma dentro de mi mujer, con un líquido rojo del mismo color de la sangre de un humano, manchando por su abundancia, no solo el vientre de Silvana sino también toda la cama. Luego de eso, de la misma forma que apareció, se volatizo en el aire. Me ocupe de ella, porque me preocupaba su bienestar, ver si no estaba lastimada por lo que acababa de vivir. De a poco fue recuperando el ritmo de su respiración y volvió a tranquilizarse, eso sí, nunca despertando de su sueño. La abrace y la tuve conmigo el resto de la noche. Cuando amaneció, busque ver las consecuencias de tan intensa relación ...
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