1. La consulta


    Fecha: 31/12/2017, Categorías: Fetichismo Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... acumulación de gases en el intestino. Le comento que necesito aplicarle una lavativa para ver su reacción al expulsar el laxante. Llamo a la recepcionista, es una chica de 19 años, se llama Berta, rubia, bajita y con cara de no haber roto un plato en su vida y que estudia para enfermera compaginando sus estudios con el trabajo en la consulta. Siempre me pide que le permita asistir a cualquiera operación que esté relacionada con sus estudios así puede realizar alguna práctica. Cuando entra en la consulta, sus ojos se abren desorbitadamente, no da crédito a lo que ve, una estupenda mujer espatarrada en la camilla, con su sexo y su ano, completamente expuestos. Su ano y parte de la camilla están completamente manchados de excremento y el olor reinante es insoportable. Le explico que prepare las cosas puesto que debemos aplicarle a la paciente una lavativa. Sonrojada, empieza a colocarse los guantes y a acoplar la cánula que le indico al recipiente. Excitado por la situación le digo que prepare una solución salina de 2 litros. Me mira con cara de asombro y le guiño un ojo. No comprende por qué le pido tal cantidad de líquido pero obedece. Mi excitación ya se deja ver en el bulto que se forma en mi pantalón, me doy cuenta por las miradas que le dedica Berta furtivamente. Cuando todo está listo, me acerco a la paciente y le comento que Berta le iba a aplicar la lavativa y que intentase retener el líquido lo máximo posible, que no se preocupara por la reacción de su intestino ...
    ... que eso era justamente lo que necesitaba valorar para poder efectuar un diagnostico. Berta me mira esperando mi aprobación y la obtiene, se acerca a la señora que aun tiene lágrimas en los ojos, le dice que se relaje y le separa las nalgas con dos dedos para dejar aun más expuesto su orificio anal. Coge la cánula, que mide unos 10 cm y empieza a presionar su ano, seguramente pensaba que le ofrecería más resistencia puesto que de golpe se introduce casi toda en el recto de la mujer que emite un ruido gutural al tiempo que su intestino libera un sonoro pedo acompañado de excremento manchando las paredes de la porción de cánula que aun permanecía fuera de su recto y las manos de Berta. La cara de Berta es un poema mezcla de asco y excitación mientras la paciente enrojece por momentos. Le digo a Berta que tiene que maniobrar con más suavidad, y sádicamente le ordeno que repita la operación. Mi polla está a punto de estallar bajo el pantalón que la retiene mientras Berta extrae la cánula suavemente de su recto. Excitado contemplo que la cánula ha dejado de ser blanca para ser completamente marrón y ha aumentado de grosor puesto que se ha recubierto completamente de una espesa capa de caca. Berta me mira frunciendo la nariz, el olor se ha vuelto insoportable, como esperando que le indique que limpie la cánula, le digo que vuelva a repetir la operación sin perder tiempo y seguidamente empieza a efectuar movimientos con la cánula en el ano de la paciente que se dilata y contrae ...