1. Sumiso de mi suegra y mi esposa (2)


    Fecha: 07/01/2018, Categorías: Dominación No Consentido Autor: morbocuentos, Fuente: CuentoRelatos

    ... Cristina no me Hizo caso y al contrario comenzó a meter más su dedo a la vez que hacia pequeño giros. -Jajajaja… ya ves Pamela, que bien se porta… jajajajaja -A ver Ernesto quienes son tus dueñas… -Ustedes Cristina… ustedes…!!! -Quien es el putito sumiso de Pamela…!!! -Yo Cristina…soy el putito sumiso de Pamela. -Jajajaja… que bien te estas portando Ernesto… -Quien es mi putito sumiso...! -Yo Cristina...! -Tu que Ernesto…!!! -Soy tu putito sumiso… Cristina...! pero ya por favor saca tu dedo… por favor Cristina…! Durante algunos minutos Cristina estuvo jugando con mi trasero, metía y sacaba su dedo y me hacía preguntas, se veía que le fascinaba hacerme sufrir. -Espero que haya sido suficiente Ernesto… -Si Cristina...! –exclame -Bien pues continuemos Pamela. Y de nuevo comenzaron a aplicar la cera, Pamela separaba mis glúteos y Cristina la aplicaba y la arrancaba, el ardor era tremendo, además después de que arrancaban la cera Cristina me daba de nalgadas haciendo peor el castigo. -Bueno pues ya acabamos con sus nalguitas, ahora falta sus huevitos, y te voy a pedir Pamela que me dejas hacer el trabajo a mí, - escuche decir a Cristina- -Claro que si mama, está en tus manos, estoy ansiosa por aprender como lo haces. -Bueno pero ahora lo pondremos sobre la mesa de bronceado, recuerdas la mesa alta...? -Claro que la recuerdo, la de la azotea. -Sí, esa, necesitamos tenerlo con sus huevitos bien expuestos… jajajaja. Las palabras de Cristina retumbaron en mis oídos. -Bueno Ernesto, ...
    ... ahora ve al cuarto de servicio y trae la mesa. No quise siquiera hacer algún comentario me levante y rápidamente salí del baño, atravesé la sala entre a la cocina y salí al pequeño patio el cual atravesé como pude y entre al cuarto, y tome la mesa, era algo grande como de aluminio, muy parecida a la de los hospitales, de nuevo atravesé toda la sala y entre al baño, acomode la mesa y Cristina me ordeno subirme en ella, pero quedando casi al borde la mesa, después tomo mis piernas y las acomodo en ambos lados, quedando así con mis testículos expuestos, Cristina tomo un banco y se acomodó entre mis piernas, los movimientos de Cristina eran tan naturales y seguros que se veía que ya lo había hecho antes, y yo no aguantaba la pena, desde que me case con Pamela no había estado desnudo frente a otra mujer y además lo que me había hecho ocasiono que no pudiera soportarle la mirada, y ella de inmediato lo noto y como era su costumbre lo iba a usar en mi contra. -Que pasa Ernesto sientes pena al verme… jajajajaja… en unos minutos la pena va a ser lo menos que te preocupe. Después de decirme esto comenzó a explicarle a Pamela como ponerme la cera, pude sentir como tomaba mi pene y comenzaba a agitarlo, mientras decía. - Es mejor que lo tenga un poco erecto lo podré sujetar mejor. Y si, a pesar de la incómoda situación en la que estaba los movimientos de Cristina habían logrado sacarme una erección, y una vez que me tuvo en esas condiciones, con una mano sujeto mi miembro llevándolo hacia ...