1. Irene y Esther: atrapadas en el ascensor


    Fecha: 16/01/2018, Categorías: Anal Sexo en Grupo Autor: erossade, Fuente: xHamster

    Quien iba a decirle a esas dos zorritas que aquella noche se iban a quedar atrapadas en el ascensor.Aquel fin de semana habían decidido ir de viaje para asistir a un concierto. Tenían alquilada una habitación en un hotel que por suerte estaba de oferta, ya que de lo contrario no se lo habrían podido permitir. Y no tardaron en averiguar por qué les había salido tan barato: aquel fin de semana se celebraba un salón erótico en la ciudad y sin darse cuenta habían pillado una promoción para "viciosos".Volvían del concierto un poco bebidas y, sobretodo, cansadas. Coincidieron en el vestíbulo con un grupito de hombres maduros que venían del salón, cachondos como perros en celo y ellas sin saberlo. Y si metes a dos jovencitas de buen ver entre un grupo de viciosos cuarentones, que llevan todo el día viendo a sus estrellas porno favoritas sin haber podido descargar, pasa lo que pasa.Todo comenzó sin palabras... los hombres las miraban con lujuria y se miraban entre ellos. Uno no tardó en tocarle el culo a Irene, que se sorprendió y se lo susurró a Esther al oído: "Me acaban de tocar el culo". Esther sonrío y le respondió: "Ahora se van a enterar". Y ni corta ni perezosa, se echó un poco para atrás y frotó su impresionante culazo contra el hombre que tenía detrás.No hizo falta más invitación, aunque eso no lo fuera. El tío aceptó el envite y lanzó ambas manos a las tetas de Esther, a la que pilló por sorpresa. No se esperaba una reacción así, pensó que el tío se amedrentaría tal y ...
    ... como hacían muchos de los maduros con los que había tonteado. Pero no, esta vez no iba a ser así.El resto del grupo vio lo que ocurría y pasó a la acción. Pronto un par de manos asaltaban a Irene, levantándole la minifalda que llevaba. Ella hizo ademán de resistirse, pero el alcohol turbaba su capacidad de reacción y cuando fue a abrir la boca para reaccionar, otro de los hombres se abalanzó sobre ella y la calló con su mano. Y entonces fue cuando alguien paró el ascensor entre dos pisos.A Esther ya le habían bajado el top y su sujetador había desaparecido. Sus dos preciosas tetas estaban al aire y alguien estaba chupándolas con ansia mientras el primer hombre seguía frotándose contra su culo. Ella no estaba tan bebida como Irene, pero era mucho más zorra y supo ver la oportunidad que el destino había puesto en sus manos. Y esa oportunidad era una buena colección de pollas.Irene todavía no tenía los pechos al aire, pero una mano había apartado ya su tanga y una polla se abría camino entre sus apretadas piernas hacia su coñito. El hombre que tenía tapándola la boca vio los problemas de su amigo y empezó a separarle las piernas a Irene con su mano libre, frotando su clítoris por el camino.Esther fue la primera en llevarse una polla a la boca, la del tío que tenía delante, el que había parado el ascensor. No tuvo ni que pedirlo, en cuanto alargó su mano hacia él y la tocó por encima del pantalón, el hombre la sacó de su prisión y se la metió en la boca sin estar todavía del todo ...
«123»