1. Ninfa Seminal


    Fecha: 08/07/2022, Categorías: Fantasías Eróticas Tus Relatos Autor: Erebo, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... dejado.
    
    Impulsado por un deseo irrefrenable, extraje mi miembro de mi pantalón mientras la veía ir de un lado a otro de su habitación. Comencé lentamente la masturbación, pero conforme se despojaba de más ropa, aceleré el movimiento de mi mano.
    
    Ya se había quitado las sandalias de piso, eran de esas que parecen tiras alrededor del pie. Estaba solo con su lenceria, brassier y braguitas.
    
    No podía creerlo, estaba una mujer bellísima desvistiéndose en su cuarto con las cortinas y la ventana abiertas. Parecía un espectáculo privado para mis ojos  y mi verga.
    
    Primero se despojó de sus braguitas, sus piernas se veían tersas y bien depiladas, pero su monte de venus era un bosque de bello púbico rojo y ensortijado. No podía ver sus labios mayores, el rojo pelaje genital era demasiado tupido para poder apreciar algo.
    
    Mi calentura y el movimiento de mi mano sobre mi miembro era demencial, me sentía más allá de eufórico. Sabía que era cuestión de segundos la explosión de esperma, pero quería verla totalmente desnuda, quería ver esas aureolas y esos pezones antes de venirme.
    
    En ese momento no sabía por qué, a pesar de que ya me encontraba al borde del límite, no me corría. Ya se encontraba casi desnuda, pero estaba absorta en encontrar algo entre las cajas y retardaba el despojarse de su sostén.
    
    Ya no aguantaba esa sensación quemante de mis testículos, estaban hirviendo y esa presión que se acumulaba en su interior era insoportable.
    
    Aún cuando mi atención se ...
    ... encontraba en esa vista erotizante y en lo extremoso del dolor de mis genitales, pude percibir, casi por accidente un olor dulzón. No lo había notado hasta ese momento, pero por la leve corriente de la brisa de verano, parecía llegar de ella, su aroma había cruzado la calle y me estaba llenando no sólo de su imagen, sino también de sus feromónas.
    
    Todavía no había terminado de asimilar bien ese aroma cuando se volvió a erguir y se despojó de su brassier. Esas dos enormes chiches blancas fueron liberadas y graciosamente bailaron en el aire antes de quedar estáticas y pegadas al torso de ella. Sus aureolas eran de un color rosa palido y abarcaban al menos el 30% del frente de sus mamas, en tanto que sus pezones eran grandes, al menos de unos dos o tres centímetros de circunferencia.
    
    No pude más, la presión de mis bolas se desfogó enteramente por mi meato, y un gran charco de al menos 7 centímetros de circunferencia se formó en el suelo, tras resbalar por la pared, en donde se había estrellado todo mi simiente.
    
    Mi vista y mi cabeza estaban en 45 grados con relación al frente de mi torso, cuando volví mi atención a la casa, pude verla, estaba viendo en dirección mía.
    Totalmente desnuda y estática, tenía toda su atención en mí, estaba atónito, me sentí completamente descubierto.
    
    Iba a moverme, mínimo guardarme la pija, pero antes de mover nada, me percaté. Sus ojos estabán tratando de adaptarse a la oscuridad que me resguardaban de su vista, sin embargo, lo que más extrañeza ...
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