1. Por debajo de la mesa


    Fecha: 01/09/2017, Categorías: Confesiones, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Hola, me llamo Gema, tengo 28 años y estoy casada, espero que lo que os voy a contar os guste, yo cada vez que lo recuerdo me pongo tan caliente que no tengo más remedio que masturbarme. En primer lugar os diré que en mis diez años de matrimonio nunca le he sido infiel a mi marido, solo una vez siendo novios, le puse los cuernos con un italiano, al que masturbe y le hice una mamada, aunque duro poco, pues el muy flojo se corrió en mi boca después de dos o tres chupetones. Hace unos meses nos fuimos a cenar con unos amigos, llevábamos planeando salir desde hacía tiempo, yo estaba muy ilusionada pues me gusta salir de noche, pero además tenia otra motivación, y es que Luis, mi compañero de trabajo, nos iba a acompañar aunque Maite su novia no podía venir por motivos laborales, como podéis imaginar yo misma me encargue de llamar a su novia para decirla que no se preocupara, que Luis estaría entre amigos, y se lo devolveríamos sano y salvo. El restaurante era muy bonito y acogedor, teníamos reservada una mesa para catorce por lo que tuvieron que poner un cubierto más para Luis, como no conocía a nadie se puso a mi lado, mi marido se sentó al lado de María la mujer de su primo que yo creo que le hace "tilín". La cena fue exquisita, en los postres todos estábamos muy a gusto, la música de fondo y las botellas de vino nos dieron un punto muy agradable. Luis charlaba con todos como si les conociera de siempre, la verdad es que es un hombre muy extrovertido además de guapo y ...
    simpático. La presencia de Luis cerca de mi, me iba calentando poco a poco, pensaba que era una pena no poder estar a solas con él para hacerle disfrutar como nunca nadie lo había hecho. Mi sorpresa fue muy grande cuando note que Luis tocaba mi pierna con su mano, mire a mi marido, pero estaba muy ocupado hablando con Maria, yo estaba muy nerviosa por lo que decidí hacer como si no pasara nada. Luis seguía sobando mi muslo, mientras hablaba con otro amigo, poco a poco fue subiendo mi falda hasta que mi piel noto su mano, esto me puso a cien, y mi tanga empezó a mojarse, muy despacio casi sin darme cuenta su mano se poso encima de mi chochete y poco a poco fue apartando el tanga hasta tocar los labios que en ese momento estaban hinchados y muy mojados. Mi marido me miraba de vez en cuando y se sonreía ajeno a lo que estaba pasando por debajo de la mesa. Yo estaba caliente como nunca, y al ver que nadie se daba cuenta, decidí facilitar el trabajo a mi compañero, tape mis piernas con el mantel metí mi mano derecha debajo de la mesa cogí mi tanga y con dos dedos le aparte, dejando mi chocho abierto a los deseos de Luis, el se dio cuenta e introdujo un dedo en mi cueva ardiente, el dedo se metió hasta dentro sin ninguna dificultad por lo que decidió sacarle y meter dos, yo no sabia lo que hacer ni a quien mirar, mi compañero de trabajo me estaba follando con sus dedos delante de mi marido, esto me ponía cada vez más y más caliente, me mordí los labios para no gritar de placer, y en ese ...
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