1. Una de vikingos


    Fecha: 06/03/2018, Categorías: Intercambios Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Conocimos a Lars y a Erika un día soleado de verano, en la playa. Parecían una pareja muy normal, de extranjeros, pero normal. Recostados en sus tumbonas estaban realmente muy buenos. Los dos muy rubios y con unos cuerpos muy bien formados: ella mediría sobre metro setenta, talla 40 de pantalón y una 100 de sujetadr, es decir, un buen par de melones. Él estaría sobre el metro ochenta y poco, ni gordo ni delgado, pero bien dotado, a simple vista. Nosotros, una pareja de autóctonos: mi chica, castaña, sobre el metro sesenta y pocos, talla 38 de pantalón y una 95 bien puesta de sujetador; yo castaño también, metro setenta y ocho y no me puedo quejar del tamaño de mi pene. Normales del montón, sin destacar en nada, excepto que, estando muy enamorados, nos morreábamos continuamente y eso fue lo que les llamó a ellos la atención. Después de coincidir varios días y a la misma hora en la playa, entablamos amistad: comenzamos hablando después pasamos a compartir baños y juegos de playa. Fue en uno de estos juegos cuando hicimos el primer intercambio: jugando a palas y para contrapesar cambiamos de parejas. Los abrazos por los puntos ganados permitieron que entráramos en contacto físico intenso por primera vez, ya que los erectos pezones de Erika se me incrustaban en la piel y también Laura se dio cuenta del enorme paquete de Lars. De vuelta a casa, casi ni pude esperar a estar dentro de nuestro apartamento y nada más cerrar la puerta tras de mi, agarré a Laura por la cintura, y de ...
    ... un fuerte tirón, le arranqué la parte superior del bikini y comencé a chuparle frenéticamente los pezones que los tenía tiesos. Como a ella le gusta que le hagan esto, continué acariciando su vientre y sus muslos, junto con su tremendo culito, y a continuación, acaricié su sexo por enzima del bikini y pude comprobar que estaba muy mojada. Aparté la braguita y comencé a acariciar sus labios vaginales, empapados de flujo, y su clítoris, que para entonces ya estaba bien salido. Laura estaba muy cachonda y como pude conseguí soltar su pechos y descender hasta su chochito, para dedicarle una buena comida de coño. No hizo falta más que un par de pasadas de lengua por él y Laura se corrió por primera vez., apretándome la cara contra su vagina y empapándomela de jugos. Después me levantó y empezó a besarme, o mejor dicho chuparme, todos sus jugos, diciéndome lo mucho que le había gustado. Yo estaba súper caliente y le pedí que me chupara la polla, como sólo ella sabe, y obediente, se metió la picha en la boca y, a base de ensalivármela, me puso en tal situación, que ni tiempo tuve de avisarle de que me corría y le llene toda la boca de un semen que se derramó por su boca, ya que mi rabo no descendía de tamaño por la calentura que llevaba y le ocupaba todo su boquita. Fuimos a la habitación y después de tirarme en la cama, se subió encima mio, me agarró el cacharro que estaba tieso como un palo, y se lo metió sin miramientos en el coño, que estaba ardiendo. Empezó a moverse se forma ...
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