1. Ana y un perfecto desconocido en el motel


    Fecha: 10/03/2018, Categorías: Sexo Duro Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Ana y un perfecto desconocido en el motelEse fin de semana había viajado con Anita a otra ciudad bastante lejana, con el fin de visitar viejos amigos. En el viaje de regreso nos sorprendió la noche y como yo estaba cansado por haber pasado un largo día al sol y al aire libre, decidimos detenernos en un motel de la autopista a pasar la noche y continuar viaje a la mañana siguiente.Luego de cenar en el mismo motel, Ana me convenció de tomar un último trago en el bar del lugar. Esa noche yo estaba bastante caliente y miraba a Ana con muchas ganas, pero no me animaba a decirle directamente que quería cogerla furiosamente; simplemente vería después en la habitación cómo estaría ella de ánimo para un buen polvo…Un poco de alcohol nos facilitaría todo a ambos…Nada más pedir las bebidas, un elegante hombre trajeado que estaba solo en la barra se nos acercó, dando una conversación simpática y después de un rato nos pidió permiso para sentarse con nosotros. Vi una mirada de lujuria en los ojos de Ana cuando el tipo se sentó a su lado.La conversación estuvo muy animada y el tiempo se nos pasó rápidamente. Me quedé sin bebida y solicité otro coñac para mí, ya que Anita y el hombre todavía tenían sus copas a medio vaciar.De repente Ana se disculpó indicando que estaba cansada y se retiraba. Le dije que subiría a nuestra habitación en media hora a lo sumo…Apenas Ana salió del bar, el hombre apuró su trago y se levantó, alegando que debía mad**gar y entonces se fue a paso ligero, ...
    ... dejándome con mi coñac recién traído.Un rato después, al levantarme, noté que estaba un poco achispado y me costaba bastante conservar el equilibrio. Subí las escaleras a duras penas y enfilé el pasillo que llevaba a nuestra habitación.Según iba caminando, me pareció escuchar unos gemidos, unos chillidos. Extrañado, me detuve en el pasillo a escuchar y me di cuenta que eran gemidos de mujer, más bien chillidos agudos y no era precisamente de dolor, sino de placer. Alguien se la estaba cogiendo muy bien y ella disfrutaba ese polvo que le estaban echando.Cuanto más me acercaba a nuestra habitación, más nítidos y audibles eran los gemidos de la mujer. Sorprendido, me detuve finalmente delante de nuestra puerta. Los chillidos parecían provenir desde el interior de nuestra habitación, pero no creía que fuera posible.Con cuidado, utilizando la tarjeta magnética de entrada, abrí la puerta sin hacer ningún ruido y entré muy silenciosamente.En la penumbra pude ver un amasijo de ropas y zapatos yacían desordenados en el suelo, a los pies de la cama, que no paraba de moverse. Los gemidos ahora eran reales: alguien estaba cogiendo en nuestra habitación; mezclándose los chillidos con el golpeteo continuo y rítmico que producía el crujido de nuestra cama...Allí estaba un hombre totalmente desnudo, tumbado boca abajo, entre las piernas completamente abiertas de una mujer, apoyándose en sus musculosos y extendidos brazos sobre la cama, mientras se sacudía frenéticamente arriba y abajo, adelante y ...
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