1. Marcela una jueza golosa


    Fecha: 19/09/2017, Categorías: Confesiones Autor: claudiob, Fuente: CuentoRelatos

    ... me bajó el slip al tiempo que hizo desaparecer una buena porción de mi pija en su boca. Yo apreté su cabeza para que tragase más, pero al ver que ella movía su cabeza diciéndome que no, la solté y dejé que siguiera sola. Sabía lo que hacía pues mientras recorría mi pija con su lengua sus manos desabrocharon todos los botones de su camisa y cuando se dio cuenta que mi orgasmo estaba cerca dejó de mamármela y se paró, al tiempo que sus manos quitaban su camisa. Ahí yo aproveche y le quite el corpiño mientras chupaba sus tetas. Mis manos recorrieron su cintura y desprendiendo su pollera la dejé caer al piso, luego comencé a bajar sobre mi eje, al tiempo que le sacaba la tanguita que cubría su sexo, cuando de rodillas estuve frente al mismo, viendo sus rosados labios rodeados de un casi imperceptible vello rubio, lo que me confirmó la verdad de sus palabras sobre la naturalidad del color de su cabello, la hice sentar sobre la cama y comencé a chupar su vagina, como si mi vida dependiese de ello. Mi lengua recorrió sus labios y los separó para luego introducirse en su húmeda cueva, creo que llevaba mucho tiempo sin tener sexo, con el tiempo me di cuenta que no era por eso sino porque era multiorgásmica, pues casi inmediatamente sus manos empujaron mi cabeza contra su concha y sentí como explotaba ya que sus gritos de placer fueron acompañados de una catarata de fluidos que salieron de su vagina y terminaron en mi garganta. Junte todas las gotitas de su explosivo orgasmo y ...
    ... haciéndola girar sobre sí misma, deje que su culo hiciese contacto con mi boca, la cual se abrió y dejó en la entrada de su ano sus fluidos que, junto con mi saliva, sirvieron para lubricarlo; me paré y lleve mi pija a ese orificio solitario que parecía dispuesto a ser ensartado, ¡y eso hice! Mi verga, sin problemas, recorrió toda su caverna y luego de varias entradas y salidas dejó una muestra de su visita. Ella al sentir el calor de mi leche recorrer sus entrañas se separó de mí y llevó mi verga a su boca, para sorber hasta la última gota de mi semen, como una egoísta que no quiere que ese néctar, como luego lo llamó, se perdiese entre las sabanas o el piso. Pasados unos minutos, durante los cuales no soltó ni un instante mi pija, esta Volvió a estar dispuesta a otra batalla y ella tirándome de espaldas al piso, como una gran amazona se sentó sobre ella, y comenzó a cabalgarme. Yo apreté sus pechos y vi, como su cabello formaba una catarata de pelo sobre su cara cuando en el paroxismo de un nuevo orgasmo, su cabeza giraba como si no estuviese unida a su tronco. Pensé que era solo su flujo el que corría por mis glúteos, flujo que emanó de su concha a causa de su orgasmo, pero me equivoqué pues el mismo estaba mezclado con la leche que minutos antes había salido de mi verga e inundado su culo. Está acabada pareció tranquilizarla pues escapando de la estaca de carne, que era mi pene, se dejó caer a mi lado. A los pocos minutos la tomé de la mano y la hice acostar sobre la cama, ...