1. La acampada en la playa


    Fecha: 17/03/2018, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Desde hacía bastante tiempo, esta planeando irme de acampada con mis amigas; Había un lugar, una playa escondida, que siempre me había llamado la atención, había ido varias veces a bañarme con mis primos, pero nunca a dormir. Días antes de semana santa, hablé con mis dos mejores amigas (patricia y maría), y les comenté que en los días de semana santa quería irme de acampada a aquella playa que tanto me gustaba, ellas aceptaron, y se unieron varias amigas más, y el hermano de maría y sus colegas, que además no vendrían nada mal, puesta la situación, y cabe decir, que el hermanito no estaba nada, pero que nada mal, muy moreno y con una sonrisa preciosa, y que más de una vez se me había insinuado. Mis amigas, estaban algo picadas, decían que todos iban a ir a por mi... hombre, no es que siempre ocurra así, pero a los hombres, les llamo bastante la atención, a pesar de que tengo 19 años, parezco mucho más mujer, tengo un culo bien redondito y respingón, y unos pechos que, aunque no destaquen por su volumen, están muy bien puestos, pero parece ser, que mi cuerpo, no es la prioridad, más bien es mi cara, tengo unos rasgos bastantes exóticos y atractivos. Bueno, volviendo a lo ocurrido, cuando llegamos a la playa, no había nadie, estaba totalmente vacía, quizás se debía al tiempo, estaba algo nublado y con amenaza de llover. Yo tenía una caseta para tres personas, aunque solo íbamos a dormir María y yo, los chicos, tenían una grande, de unas ocho personas, y mis demás amigas, ...
    ... dormirían en sacos d dormir. Al llegar la noche, pusimos música y nos pusimos a beber alrededor d una pequeña hoguera, Era inevitable negarlo, Miguel, el hermano de María no paraba de mirarme, y yo, no muy discreta, no le apartaba la vista y le respondía con una sonrisa, la verdad es que estaba precioso, no tenía camisa y se le veían todos los abdominales bien marcados... Seguíamos bebiendo sin parar, también me di cuenta, que un colega de Miguel, Jorge, no me quitaba la vista de encima, tampoco era nada feo, sus ojos brillaban con el reflejo del fuego, y me hacía sentir algo intimidada, resultaba algo incómodo, pero dado que era yo, la más cachondilla de mis amigas, la que siempre provocaba, pues les seguí el juego, pero no quería que se hiciesen una idea equivocada de mí, yo era una chica bastante inocente, que no me había acostado más que con mi ex novio, y que nunca había experimentado situaciones mas allá de lo normales... Me encontraba algo mal, así que lo mejor, pensé, fue en irme a la caseta a descansar: -Bueno, me encuentro algo mal, creo que me iré a dormir. -¿Ya?, ¿Tan pronto?- Dijo Miguel con cara de decepción. -Sí, me encuentro mal, hasta mañana. Al día siguiente, recibí una llamada de mi madre, me decía que mañana mismo, tenía que irme de allí y regresar a la ciudad porque me habían dado hora para un famoso y ocupado oftalmólogo, al principio me cabreé, había planeado todo, tan solo para estar dos días, pero no podía hacer nada más, solo disfrutar del último día a ...
«123»