1. 80 en Japan


    Fecha: 05/04/2018, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... sandwich y una Coca. Menos sería esa morocha que entraba acompañada del gay con el pelo teñido de azul azabache. Estaba en esto cuando me tocaron el hombro. Mi cara debe haberme delatado. " "¿Martín, no? Soy Lucía. ¿Igual vas a invitarme a sentar?"Su voz volvía a hipnotizarme. Pero alguna parte de mi cerebro quedó en pie" "¡Quedate Princesa!. Terminás de cumplir mi fantasía de estudiante"Hija argentina de japoneses. Nada espectacular. Bonita en su extraña belleza oriental, se reía con toda la boca y parecía contenta con lo que veía de mí. Su cuerpo no era nada del otro mundo. Normal. Quizás un poco más tetuda que mi creencia sobre lo oriental. Buen culo. El jean le quedaba como a cualquier criolla criada a carne y ensalada de berro. Tardamos más en recordar cuál era el hotel más cercano que en quitarnos mutuamente la ropa. Cuando vi que su tanga se caía de mi mano me decidí a besarla. Pero quería que hablara. Su voz manejaba mi ritmo, así que liberaba su boca para escucharla hablar y oír sus fraseos. " "Acariciame despacio. Dame vuelta. Abrazame fuerte. Besame. Soltame" - Susurros, jadeos y gemidos. Y esa locución de hembra en permanente celo. Ese calor animal interno que parecía salir pegado a su voz. Acompañé su caída a la cama pegándome a ella que enroscaba sus piernas en mi cuerpo. Pasé mi pedazo entre sus piernas de manera tal que, si las juntaba, mi cabeza salía por detrás, justo donde termina el culo y todo el caño se arrastraba sobre su vagina mojada. Apretaba una y ...
    ... otra vez sus tetas y las chupaba con frenesí. Realmente estaba más que excitado. Desesperado leía cualquier indicio para saber que sentía. Si gozaba tanto como yo con ella. Totalmente despreocupado por mi deseo, quería sentirla acabar y pedirme más. Que pidiera ser cogida. Que deseara ser penetrada por mí. Quería sentir mi nombre en su voz y su voz destilando sexo, pero para mí. La puse en cuatro y comencé a lamerla desde atrás, a mojar mi lengua en aquel líquido brillante que prometía más placer. Entonces se liberó y empezó a gritar. A llorar y a entregarse. A venirse en mi boca, llenándome de su jugo agridulce. Solamente tuve tiempo de erguirme por que su voz pidió más. " "¡Ponemela toda! ¡Adentro! ¡Rápido no me dejes tan caliente!Tomé su cintura y la recosté. Despacio abrí sus piernas con las manos y las mantuve extendidas pero muy abiertas. Pude apreciar cada relieve interno de la vagina, cada imperfección en sus labios y cada movimiento espasmódico reclamando la penetración demorada. Su concha tenía vida propia. Pedía, sin hablar, que me metiera en ella y no parara de hacerla gozar. Su voz volvió a ronronear, suplicando y exigiendo el coito. Mi pija se encolumnó en firme sobre ese objetivo y de un solo empujón la penetré. Apenas la sentía hablar, descarada y soez, pegada a mi oído. " "¡Asi, amor, así, dame más! ¡Vaciá tu leche en mi concha! ¡Llename de placer, partime toda!No gritó en ningún momento. El tono de su voz era íntimo y caliente. Privado y voluptuoso. Renuente ...