1. Que se quema el sofrito (2). Mirando para Cuenca.


    Fecha: 02/05/2018, Categorías: Anal Gays Voyerismo Autor: erudino, Fuente: xHamster

    Milagrosamente el sofrito no se había quemado, apagué el fuego y cuando me di la vuelta Edelmiro, que se quitaba el slip, me agarró del brazo y me acercó hacia él. Me puso el slip en la nariz y me dijo.-¿Te gusta cómo huele?.- Me lo restregó en la cara, podía oler la mezcla de sus aromas. El masculino sudor acre, su ácida orina, su amargo semen. Aspire profundamente ebrio de placer, intentando retener para siempre en mi memoria su personal fragancia. Me lo puso en la cabeza de manera que su parte más olorosa estuviera en contacto con la nariz. De esta guisa me llevó a la habitación, dándome azotes por el pasillo y narrándome lo que me esperaba: -te voy a poner mirando para Cuenca, te la voy a meter hasta las pelotas-…… y una vez en la habitación de un empujón me tiró sobre la cama. Caí boca abajo y antes de que me pudiera dar la vuelta se sentó sobre mi espalda a horcajadas. Podía notar sus huevos y su polla, ahora flácida tras la mamada de la cocina, sobre mi espalda. Se agachó sobre mi espalda, sus pezones estaban duros y se clavaban en mis paletillas.-Eres mi putita- me susurró y tras la a su lengua lamió mi oreja. Entre la opresión de su cuerpo sobre mi espalda, la excitación y sus gayumbos puestos en mi cabeza tapándome la nariz y la boca, mi respiración comenzó a agitarse. Me dio la vuelta con firmeza y me quitó la máscara. Respiré profundamente y con la bocanada de aire las esencias de Edelmiro entraron en mis pulmones y pasaron a habitar mis bronquios. Cerré los ...
    ... ojos para concentrarme en la sensación y le escuché su voz.-Toma aire, que te va a hacer falta-.Al abrir los ojos vi como su culo se aproximaba a mi cara. A la primera acertó a dar con su culo en la nariz, como si hubiera entrenado. Empezó a restregarse contra ella. Apenas podía respirar, mi corazón latía desbordado por la falta de oxígeno y la excitación, bombeando sangre a mi polla que empezó a dolerme, aprisionada en el tanga. Como si se hubiera dado cuenta, Edelmiro la liberó de la presión bajándome lo suficiente la tela de encaje que la cubría y empezó a pajearme. Aproveché el momento en que, para conseguirlo, levantó ligeramente sus posaderas de mi cara, para coger una bocanada de aire. Apenas tuve el tiempo justo para hacerlo. Nuevamente, por todo horizonte, no tenía sino sus nalgas; por todo aire el poco que podía discurrir entre ellas y sus pedazo de huevos; por todo aroma el de su culo y su entrepierna; por todo sonido el de el roce de sus carnes en mi rostro; por todo sabor la mezcla de sus diferentes fluidos concentrados; por todo destino ser enculado por Edelmiro.Levantó su culo y acercó sus huevos a mi cara mientras seguía pajeándome. Los lamí, besé y chupé. Se acostó sobre mí y se tragó mi polla. Suspiré. Yo hice lo propio con la suya, volví a sentir los latidos en sus venas y sus sonrosado glande restregarse contra mi lengua y mi paladar impregnado mi boca de sabores salados y acres. Me corrí rápida y abundantemente, fuera de su boca, sobre mi tripa, mientras ...
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