1. Mi hija, mi puta


    Fecha: 26/09/2017, Categorías: BDSM Autor: JAYDEE, Fuente: SexoSinTabues

    ... pero su fuerza es insuficiente. Ahora si estoy metiéndosela con mucha fuerza y ella tose y se atraganta y se trata de alejar y cuando veo que no puede más la arrojo sobre la cama. Ella se queda de rodilla sobre la cama tosiendo saliva (y tal vez un poco de vómito) muy fuerte. Me siento y jalo a Carolina, ella sigue tosiendo con violencia pero en cuanto siente que le bajo los pantalones se pone alerta, se retuerce y me dice: -No papi, no ya no por favor- Le quito los pantalones y aunque sigo serio e inexpresivo me muero de excitación al ver sus nalguitas pequeñas, redonda, carnosas y pálidas. Esas nalgas que deje de ver hace dos años, cuando ella comenzó a bañarse sólo; esas nalga que me ayudaron a masturbarme tantas veces en sueños y que reemplazaron a las de su madre en mi mente. Ella seguía retorciéndose y tratando de escapar diciéndome que la dejara ir a lo que yo sólo respondí sentándola con fuerza frente a mi y dándole una cachetada aun más fuerte. De nuevo se quedó en silencio y en shock, pero las lagrimas empezaron a escurrir por sus mejillas. La gire, puse su cara contra la cama, alcé su cintura y cumplí una de las fantasías más viejas y más añoradas que tenía. Metí mi cara entre sus nalgas y comencé a comerme su ano. . . Lamía y lamía, mi lengua se movía con frenesí por todo su ano, por sus nalgas pequeñas y a veces por su puchita. Ella pataleaba, pero no podía hacer nada de vez en cuando una de sus rodillas golpeaba mis hombros o mis oídos, pero cada vez yo la ...
    ... bajaba le daba una fuerte nalgada y seguía. Ella sólo daba quejidos y decía no, pero como no la estaba lastimando al lamerla y como sus mal comportamiento era respondido con una nalgada comenzó a ceder. No a disfrutarlo por supuesto pero al menos empezó a dejarlo pasar. Yo seguir con mi cara metida entre su cola, entre su dulce cola de bebe, de niña de 11, que apena tenía olor y que rebosaba, juventud y suavidad. Yo estaba como loco, lamiendo su ingle quería decirle: -Orínate, vamos déjame probar tu dulce jugo-. . . pero no, cada cosa a su tiempo. Después de media hora tal vez, después de que sentí que ella ya casi no luchaba la bajé. Le di la vuelta y le levanté la cara. Estaba llorando. -Hija, esto va a pasar, va a dejar de asustarte, sólo te tienes que acostumbrar- Ella no decía nada. Me levanté y salí del cuarto para ir por algo importante. Seguro pensaba, ya terminó, eso es todo, sobreviví. Seguro se sentí sucia, confundida y una parte de ella me odiaba. . . pero eso me excitaba mil veces más. Regresé y ella seguía perpleja mirando hacia la puerta. -Hoy no has sido una niña muy buena y mucho menos una buena mujer, pero esta bien, te perdono porque es la primera vez. . . aun así, tienes que aprender. . . En un santiamén le esposo las manos por detrás, la arrojo sobre unas almohadas con el culo al descubierto y pongo en la pantalla el resto de los videos que tenía preparados para hoy. . . 1 hora de pornografía infantil. Subo el volumen mucho, sin importarme porque esta casa ...