1. Por amor a la familia (día cinco - parte dos): La calle


    Fecha: 24/05/2018, Categorías: Transexuales Incesto Autor: lesliefer, Fuente: CuentoRelatos

    Estaba tan asustada que no me daba cuenta que también estaba excitada, trataba de esconderme en el asiento cuando íbamos por la calle, sentía que todos me veían y que todos sabían que no era lo que aparentaba, me sentía con pena. Mi tío me volteaba a ver de vez en cuando, me dijo con su clásica voz de autoridad y ternura: -“hija, siéntate bien y ponte el cinturón, no quiero que algo te pase”. Me acomode con pena bien sentada, siempre con mis rodillas juntas, era excitante sentir la tela de la falda en mis piernas y aunque no hacia viento, podía sentir mis rodillas frescas, desnudas, ya que no estaba acostumbrada a eso. Me acomodaba mientras él me observaba de arriba abajo, como verificando cada detalle, tal como un inspector de calidad. Hasta que llego a mis pies y dijo con tono paternal y de broma: “pero que feos zapatos traes!, vamos a comprarte algo de acuerdo a ti” yo lo escuche y me dio un poco de risa, realmente era agradable cuando quería serlo. Seguíamos por las calles, avanzábamos a un paso incomodo, donde no era lo suficientemente rápido para que pasara desapercibida ni suficientemente lento para que notaran mi secreto, creo que el sabia como jugar con mi mente, ahora recordaba nuevamente mi incógnita desde que llego, que está pasando??? Por qué no me ha dicho nada??? Aunque la respuesta comenzaba a ser evidente. Eran casi las 8:00am, llegamos a la entrada de una escuela, todos los alumnos entraban corriendo, otras platicaban en grupitos, era la hora de entrada, los ...
    ... chicos eran más o menos de mi edad y las chicas… Las chicas… Usaban el mismo uniforme… que yo traía?… Estaba en la escuela de mis primas!!! Se detuvo mi tío en la entrada, yo lo voltee a ver nuevamente con esa cara de incertidumbre, entonces me dijo: -“bájate, ya llegamos, no vas a alcanzar a entrar”- yo sonreía incrédula, esperando que desenmascarara su broma en cualquier instante, pero él seguía firme en su mirada, entonces sentí frio en mi cabeza y calor en mi cuerpo, esa sensación de miedo que da cuando presentimos algo, me di cuenta que estaba hablando en serio. Lo voltee a ver con una mirada de miedo y suplica, rogándole que no me hiciera eso, pero con su mirada fría lo decía todo, era demasiado poderosa, así que con la mano temblorosa, abrí la puerta y baje con cuidado del auto, con la precaución de no mostrar nada al bajar, lo hice lento y perfectamente, esperando que me detuviera y soltara una carcajada al haber caído en su broma, pero no fue así. Me voltee hacia el interior del carro y me agache para tomar mi mochila, lo mire con los ojos casi llorosos y le suplique que por favor no me hiciera hacer eso, solo respondió con autoridad y cariño: -“no discutas más y hazlo”. Una maestra grande y fea gritaba a todo mundo: “Fernando, no corras, margarita, deja de estar platicando y entra, señorita, su falda está muy corta” al tiempo de ese último grito yo la veía a su rostro y para mi sorpresa ella me veía a mí: ese último grito fue hacia mi!!! Me paralizo de miedo, pero… ...
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