1. Entre la multitud...


    Fecha: 27/09/2017, Categorías: Gays, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Entre la multitud… La multitud se apretujaba en la angosta vereda tratando de ver el desfile. Una vez que miré hacia un costado, lo ví , y sus ojos me encantaron . No sé , había en su mirada algo de picardía, de curiosidad, algo así como una sonrisa contenida, que concitó mi atención e inmediamente sentí que me gustaba . Mi mirada, se desplazó lentamente desde sus ojos hacia abajo, recorriendo su camisa hasta llegar a la mano que estaba descansando sobre el abultamiento entre sus piernas. Volví a mirar sus ojos y ví que me sonreía. Entonces , la puntita de mi lengua se insinuó entre mis labios, humedeciéndolos. Èl, que estaba algunos pasos a mi derecha comenzó a desplazarse, ubicándose exactamente detrás de mí. Pronto sentí que me rozaba por la espalda y aquella protuberancia entre sus piernas se insinuaba entre mis nalgas. Yo hice fuerza hacia atrás contra su cuerpo firme y sentí que él también se apoyaba contra mí . Yo no quería volverme para ver su cara, me bastaba con la intención , así que apretujándome contra él , deslicé mi mano derecha entre los dos cuerpos y acaricié aquél bulto prometedor, por encima de la ropa . A nuestro lado, nadie prestaba atención a lo que estaba sucediendo entre nosostros. El desfile estaba en lo mejor cuando yo sentí su aliento en mi nuca y casi gimiendo susurró en mi oído,-guacho,te quiero cojer!-. Yo me apreté aún más contra él y mi mano derecha se introdujo ahora, por debajo del cinturón de su pantalón , encontró el calzoncillo, lo hizo a ... un lado, continuó deslizándose hacia abajo, llegó hasta la mata de pelos y luego un poco más allá abrazó aquél miembro pulsante y húmedo que crecía entre mis dedos. Cuando mi mano lo descabezaba, sentí su voz en mi oído que me decía -vámonos de aquí-. Retiré mi mano derecha que regresaba húmeda de su exploración llevándola a mi boca a la vez que asentí a su pedido. Caminamos por una calle transversal al contrario de toda la gente que seguía arribando y al llegar a una esquina doblamos a la derecha donde vimos una obra en construcción en la oscuridad. En la vereda, dos enormes containers llenos de escombros impedían el paso de los transeúntes. . Nosotros nos introdujimos entre ellos y luego en las tinieblas de la obra. Allí entre las sombras , me arrodillé ante él que ya había bajado el cierre metálico de sus pantalones y dejado en libertad aquél potro salvaje , que ni bien salió al aire cálido de la noche, se introdujo en mi boca que lo esperaba ansiosamente. Èl desabrochó su pantalón que cayó hasta los tobillos y yo deslicé mi mano izquierda por debajo de sus testículos acariciándolos con delicadeza. Yo tenía la boca llena de saliva y un líquido delicioso que manaba de aquella pija divina. La chupé con cariño y dulzura, como suelo hacerlo cuando estoy suficientemente motivado , como era el caso en ésa ocasión. Qué delicia !! . Èl gemía y me acariciaba el pelo, hasta que de pronto comenzó a gemir - mmee aaacaboooo .. - y yo sentí como se convulsionaba entero, sus piernas se ...
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