1. Mi sexy compañero de trabajo... ¡20 años mayor!


    Fecha: 05/06/2018, Categorías: Fantasías Eróticas Sexo con Maduras Autor: LizAr, Fuente: CuentoRelatos

    Armando era mayor que yo. Yo tenía 20 y él 40, me llevaba 2 décadas y prácticamente podría ser mi padre. Era mi compañero de trabajo. Llevábamos dos años trabajando juntos y éramos sólo dos simples conocidos, no podía decir que tenía una relación de amistad con él ya que sólo hablábamos de trabajo, cosas triviales, y una que otra imagen graciosa. Cuando llegó a la empresa, meses después de mí, noté su atractivo, pero a decir verdad no me fijé en él como lo hago ahora, amaba a mi esposo y le era fiel, por lo que evitaba posar mis ojos en alguien que no fuera él. Comencé trabajando en otro departamento y otro horario, pero cuando el proyecto finalizó me moví al mismo departamento que él, el departamento de cobros. Fue entonces cuando nuestra relación de compañeros de trabajo comenzó. Luego de estar en varias posiciones, finalmente quedamos como vecinos, nuestros escritorios uno al lado del otro. Ambos trabajábamos para el mismo cliente y siempre discutíamos acerca de nuestros aciertos y errores, nos ayudábamos mutuamente, y comenzamos a ser amigos, por lo menos en lo referente al trabajo, fuera de ahí casi no teníamos contacto. Él y yo hablábamos mucho en los momentos de espera. Le conté de mi relación con mi esposo y otras cosas, y él siempre se ría con mis peripecias. Los demás pensaban que era gay, ya que nunca habló de alguna mujer que le interesara o fuera pareja suya, pero en lo que a mí me concernía no era así, simplemente me parecía que era reservado en ese asunto. Un ...
    ... día me contó de una chica que le gustó, pero nunca se atrevió a abordarla, lo que me lo confirmó. Me alegró saberlo, era un hombre apuesto y para mí era un desperdicio que se fijara en los hombres y no en las mujeres… o en mí. Los meses previos a la muerte de mi esposo comencé a sentirme más atraída a él. Me preguntaba si mi personalidad infantil tal vez le hastiaba, yo vivía comentándole cosas sin importancia sólo para captar su atención y a veces sentía la obviedad de mis acciones, pero a él nunca pareció desagradarle. Un día fue al trabajo en una camisa un poco apretada, algo raro en él, y no pude evitar morderme el labio suavemente al ver su musculoso pecho y abdomen marcados a través de la camisa. Inevitablemente comencé a fantasear con él, comenzaron a aparecer imágenes en mi cabeza que me ponían caliente, imágenes en las que me subía en el escritorio y me follaba. Sentí la necesidad de ir al baño y tuve que masturbarme. Espabilé un poco y salí de allí, mis pensamientos estaban tomando la dirección incorrecta. Aún tenía un esposo al cual serle fiel. No entendía el porqué de mi atracción, nunca antes me había interesado en hombres mayores, pero ahí estaba él, con un pelo escasamente canoso que se me hacía interesante y seguramente montones de experiencias que me intrigaban. La noche que me acosté con él fue un viernes, casi un año después de la muerte de mi marido. Había quedado en salir con mis hermanas luego de semanas de tenerlas encima de mí, insistiendo. Nunca fui ...
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