1. Sexo con un desconocido en una calurosa noche de verano


    Fecha: 09/06/2018, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: OscarVilla, Fuente: CuentoRelatos

    Aquella tarde había llegado a casa más temprano de lo habitual. Un calor pegajoso, insoportable, impedía permanecer en la calle, ni siquiera en un local desprovisto de aire acondicionado. Tal vez por eso regresó a casa antes de la hora en que habitualmente lo hacía. Ella llevaba varios días desazonada. Quizás aquel calor contribuía a ello. Poco antes de llegar él se duchó con agua tibia dejando que el agua se deslizase suave acariciando su cuerpo. Luego, al cruzarse con el espejo, su desnudez le devolvió una imagen que le gustaba. Se veía sensual, atractiva, con una enorme carga erótica pese a sus cuarenta y ocho años ya cumplidos. Recordó las últimas imágenes que su amigo virtual le había enviado. Aquellas mujeres entregadas en cuerpo y alma a los más salvajes ritos sexuales. Se estremeció y no pudo sustraerse al deseo de tocarse, de masturbarse ante el espejo, mirando su cuerpo desnudo. El orgasmo le sobrevino instantes antes de que él llegara a casa. Salió a recibirlo. Lo besó con cariño pero sin pasión. Eso se había perdido hacía ya mucho tiempo. Se dio cuenta que llevaban varios días sin hacer el amor, sin tener sexo. Cada vez se espaciaban más sus encuentros, nada era ya como años atrás cuando él la buscaba a cada instante. Hablaron del día, del calor, de los niños. En el reloj del comedor sonaron siete campanadas. El sol todavía seguía pegando fuerte. Fue idea de él salir a bailar. Le dijo que deseaba romper un poco la rutina, huyendo de la vida monótona de ver ...
    ... televisión o comentar algo sobre los problemas familiares. Ella aceptó de buen grado. Regresó a la habitación y se cambió de ropa. Sin saber muy bien la razón se puso aquella falda corta y unas sandalias de tacón alto que realzaban mucho más su figura. Sabía que tenía unas piernas bonitas, se lo habían dicho muchas veces incluso algún hombre que se volvió a su paso por la calle. Se sentía bien con un cuerpo. Sus dos embarazos no habían hecho demasiada mella. Tan solo aquellos pocos kilos de más ganados a cambio de dejar de fumar para siempre. Antes de salir se despidió de sus dos hijos. Su hija la miró y con una sonrisa aprobó su indumentaria comentándole algo sobre lo sexi que la veía. Poco después de las nueve y media salieron de casa. Se confundieron con las gentes de la ciudad, perdiéndose entre sus calles, hasta desembocar en un mesón donde cenaron ligeramente. Buscaron aquella discoteca del centro donde llegaron cuando un reloj lejano ponía fin al día con sus monótonas y cansinas campanadas. Ocuparon una mesa en un rincón Pese a ser un día de mitad de semana, el local, presentaba un ambiente de animación inusitado. Varias parejas se confundían con una legión de hombres y mujeres que bailaban solos aquellos ritmos caribeños que interpretaba la orquesta. El no era muy amigo de bailar. Siempre dijo que no le gustaba, pese a ello no tardó mucho en sacarla a la pista aprovechando lo pegadizo de la música. Luego regresaron a la mesa para comentar alguna banalidad. Más o menos lo ...
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