1. El Padre Ángel y yo


    Fecha: 21/06/2018, Categorías: Gays Dominación Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    Tengo una linda cara, ojos grandes y oscuros, el pelo castaño y enrulado, nariz pequeña y respingona y boca redonda, de labios carnosos… Tengo un cuerpo delgado y esbelto con ciertos detalles casi… bueno, casi femeninos… Cintura alta y fina que da relieve a la curva leve y armoniosa de las caderas; piernas largas de muslos llenos y bien torneados, sin músculos a la vista… El otro día, cuando volvía del colegio donde curso el último año de la preparatoria, un tipo se me echó encima y con voz ronca me dijo: -Linda boca para chupar una buena pija… Me excita provocar deseos morbosos en esa clase de hombres: maduros y vejetes y por eso ando siempre con ropa ajustada: remera y jeans… Aunque a la vez me da miedo sentir esas cosas… Hace unos días pasé frente a la iglesia donde tomé la primera comunión y me dieron ganas de recordar… Estaba sentado en el primer banco, ante el altar, cuando apareció el párroco y se acercó a mí: -Hola, querido, ¿necesitás algo?... -No, padre, gracias… Quise recordar cuando tomé acá mi primera comunión… Se sentó a mi lado y dijo: -¡Ah, qué bien!... ¿Cómo te llamás?... -Jorge, padre… -Soy el padre Ángel… ¿Y qué edad tenías cuando tu primera comunión? -Doce años… -¿Y ahora qué edad tenés, Jorge?... ¿dieciséis, diecisiete?... -No, padre, la semana pasada cumplí los dieciocho… -¡Caramba! No los representás… -Sí, todo el mundo me dice lo mismo… -Será por tu cara aniñada… Y muy linda, por cierto, jejeje… Además, no te he visto de pie pero me parece que ...
    ... tenés un cuerpo delgado… A esa altura empecé a poner nervioso y… ¡y excitado!… -A ver, Jorge, parate… -Sí, padre… -y obedecí dándome cuenta de que me gusta y excita que me den órdenes… Me paré ante el cura con las manos atrás y la cabeza gacha mientras él permanecía en silencio hasta que por fin me dijo: -Lindo cuerpo tenés… Torso chico, buenas caderas, lindas piernas… Ahora date vuelta… -Sí, Padre Ángel… -murmuré mientras mi ser giraba en un vértigo embriagador e incontrolable… -Acompañame, Jorge, quiero que conozcas la sacristía… El Padre Ángel es de esos hombres que me calientan, debe tener unos sesenta años, es calvo, alto, flaco y camina algo encorvado… Lo seguí y entramos a la sacristía… Entonces se dio vuelta y me miró con una sonrisa que se me antojó lasciva… -Ay, Jorge… ¡Ay, Jorge!... -¿Qué… qué pasa, Padre?... -¡Es que sos tan lindo!.. -Ay, Padre, me hace poner colorado, me da vergüenza… -murmuré cada vez más caliente y seguro de que ese viejo sátiro con sotana me iba a quitar la virginidad… Me mostró la primera habitación y me dijo que era su oficina, un escritorio, dos sillas y en las paredes varios cuadros con imágenes religiosas… Al lado había otro cuarto… -Mi dormitorio… -indicó y noté que su voz sonó algo ronca… Después me tomó de un brazo y dijo: -Entremos, Jorge… -¿Para qué, Padre?... –y me di cuenta de que había cierta pícara sugerencia oculta en mi pregunta… -Entremos… -insistió y una vez adentro me dijo: -Oíme, Jorge… Tengo… tengo muchas ganas de… de verte ...
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