1. Mamada rápida en el club


    Fecha: 23/06/2018, Categorías: Sexo Oral Masturbación Autor: Sarah_xx23, Fuente: CuentoRelatos

    Casi la una de la mañana. Estaba sola, mis amigas habían desaparecido y no había nadie que conociera con la cual entablar algún tipo de conversación. Se suponía que estábamos a punto de irnos. Alguien no aparecía, otro alguien fue a buscarla y de pronto sólo quedaba yo frente a la barra, nadando en un mar de desconocidos. Vestía una minifalda de mezclilla con botas negras hasta las pantorrillas y un top rosa, escotado. Había notado la manera tan particular en la que varios hombres me miraban, pero sólo uno de ellos se acercó para invitarme a bailar. Lo único que me pasó por la mente fue ¿por qué no? Después de todo, no había nada más por hacer, sólo darles tiempo a mis amigas para que aparecieran, sin embargo, terminaron varias canciones y la barra seguía tan llena de extraños como la había dejado. Bailamos una pieza más antes de que aquél hombre me invitara un trago. Me dijo su nombre, José. Me preguntó mi edad y me dijo la suya, 33. En ese entonces, yo tenía 19. Un poco de plática casual después, decidimos regresar a la pista de baile. Sonaba una pieza muy animada de house. Comenzamos a movernos al ritmo de la música, intensificando nuestros movimientos al mismo tiempo que el beat hacia lo mismo. José me tomaba de la cintura, me daba vueltas y repegaba su cuerpo contra el mío. Mientras bailábamos, podía sentir que su miembro se endurecía cada vez más, lo cual me excitó bastante. Puse sus manos en mis caderas y comencé a moverme en círculos, presionando mi culito contra ...
     él de vez en cuando. En ese momento, José acercó su boca hacia mi cuello y pude notar como su respiración se agitaba cada vez que hacíamos contacto. En poco tiempo empecé a mover las nalgas como si me estuviera cogiendo por detrás. Mi caliente compañero de baile no tardó en separarme mis piernas con los pies. Procedí a inclinarme un poco para darle acceso a lo que él quería. Un par de minutos después, José me bombeaba descaradamente, enterrándome toda su rica verga erecta entre las nalgas. Voltee mi cuerpo hacia él y puse mis brazos alrededor de su cuello. Abrí de nuevo las piernas y comencé a contonearme para él, pegándome intencionalmente contra sus pelvis para sentir más su rica erección. Empecé a gemir en su oído, tratando de excitarlo cada vez más. "Que rico se siente," susurré despacio. "Quiero más." Poco a poco terminamos en el rincón más oscuro del club. Mi espalda tocó la pared. Fue en ese momento que mi acompañante comenzó a besarme el cuello, recorriendo mis tetas con sus manos. Cerré los ojos y lo deje continuar. Aproveché el alto volumen de la música para gemir más fuerte y con toda libertad mientras sus dedos, ahora bajo mi blusa, jugaban y pellizcaban mis pezones. "Que ricas chichotas, mami..." dijo él mientras llevaba mi mano a su entrepierna. "Mira que dura me la pusiste." Acaricié su verga por encima del pantalón, suave al principio, sobándola de arriba a abajo mientras él me tocaba el culo, diciéndome que me la quería meter, que me quería empinar en 4 y ...
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