1. En la red


    Fecha: 25/06/2018, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... chicas nos quitásemos la parte superior del bikini. Todos los chicos emitieron un aullido de beneplácito y las chicas que aun conservaban esa parte de su vestimenta se miraron estupefactas. Entonces Karen dijo: -Vale, pero con la condición. Jugaremos chicos contra chicas, y solo será en caso de que perdamos el siguiente set. Si perdeis vosotros os desnudais. Tan solo había una pareja en el grupo, que no tuvo inconveniente en el pacto. Todos los demás asintieron. Michael, un guapo alemán que jugaba en el otro equipo, se excusó diciendo que tenía que ir a ver a un amigo en el hotel. Marcelo me miró y me dijo: va a ser descubrir ver el precioso par de tetas que escondes debajo de ese bikini. Las pupilas se le dilataron y comprendí que sentía profundamente lo que decía. -Lo siento pero me voy-contesté. Ya he dejado solo a mi novio demasiado tiempo, y quizá esté en brazos de alguna turista, dije, tratando de argumentar jocosamente para ser más convincente. Y me fui alejando. -Lástima, bombón, oí decir por detrás. Realmente estábamos jugando bien. Y lanzó una sonora carcajada. Me dirigí hasta el lugar donde había dejado a Enrique hacía ya casi una hora. Pero no estaba. Miré alrededor protegiéndome los ojos con la mano. Nada. Dos niños pasaron salpicándome arena de un cubo que traian desde la orilla. Quizá esté nadando, me dije. Y frotandome los labios por la sed, me decidí a acercarme al chiringuito para comprarme algo fresco que beber. Conforme iba acercándome pude descubrir el ...
    ... perfil inconfundible de Enrique al contraluz sentado en la barra del chiringuito...conversando muy amistosamente con alguien...una mujer...Sonia! Ella llevaba puesto tan solo un minúsculo tanga y tenía su brazo rodeando los hombros de mi chico. ël se reía como nunca lo hacía conmigo y en un instante pude ver como él acariciaba suavemente esa parte donde la espalda pierde su casto nombre. Me detuve en seco. No sabía cómo reaccionar. Fueron segundos, pero me parecieron horas... Entonces tomé una decisión, probablemente impulsiva, de la que ahora me arrepiento, pero que no pude contener y que desencadenaría todo lo que sucedió a continuación. Erguí la cabeza con orgullo. Metí mis dedos por debajo del elástico de mi short y fui muy lentamente empujándo la prenda hasta que cayó por su peso sobre la arena, dejando mi culo cubierto por la escasa tela y el hilo dental de mi recién estrenado tanga. Me dí media vuelta y empecé a caminar en dirección al lugar de donde venía al tiempo que me desembarazaba del sujetador...Un padre de familia me miró con lascivia, de lo que me percaté. Y poco a poco me fui aproximando a Marcelo y mis compañeros de juego. No sabía muy bien lo que quería, presa de un ataque de celos. Si devolverle a Enrique con la misma moneda, o ponerme a llorar desconsoladamente. Opté por la primera opción. Los alaridos fueron en aumento, como si se tratase de una jauría de lobos en celo en el momento de mi llegada al terreno de juego. Los chicos se quitaron las gafas de sol ...