1. Los amantes de Ana (Parte 3)


    Fecha: 30/06/2018, Categorías: Dominación Infidelidad Autor: Craso, Fuente: CuentoRelatos

    ... dando cuenta ahora de la que le vamos a dar”, al oír esas palabras el mundo se me vino encima, pero sabía que ya era imposible la vuelta atrás, no tenía escapatoria”. Una vez me quité toda la ropa empezaron a manosearme por todos lados, alguno tocaba mis pechos, otro me cogió los glúteos separándolos y de repente me encontré con unos dedos introduciéndose dentro de mi ano. Otro introdujo sus dedos en mi vagina que se encontraba ya totalmente húmeda de la excitación. Nunca me hubiese imaginado que el miedo y la humillación a la que estaba siendo sometida pudieran llegar a excitarme de esa forma. Uno de los hombres me ordenó que me pusiese de rodillas y en cuanto me agaché se fueron turnando metiéndome sus poyas en la boca, así me tuvieron un buen rato, eran muy bruscos, me agarraban la cabeza moviéndomela con fuerza haciendo que sus poyas me llegaran hasta la misma garganta provocándome continuas arcadas, me entró un calor sofocante y me faltaba la respiración, casi no tenía tiempo para respirar, cada vez que sacaba uno su polla de mi boca aprovechaba para coger una bocanada de aire. Luego, me acercaron al sofá y me hicieron agacharme, mientras que uno de ellos me rellenaba la boca con su pene otro me penetraba por el ano, así se fueron turnando durante un buen rato; estuve segura de que ninguno de los que me penetraron al principio eran alguno de mis amigos, pues se notaban que sus poyas no eran tan grandes como las de ellos, aunque tampoco eran lo que se puede decir ...
    ... pequeñas. Al menos en esta ocasión no me dolió tanto la penetración anal como cuando me penetró Vladislav por primera vez. De momento ninguno de los hombres me habían penetrado con su miembro por la vagina, solo me lo habían hecho por el ano, con lo que si me habían penetrado la vagina era con dedos. Uno de los hombres le pidió al que me estaba sodomizando que le dejara a él, este le cedió el sitio, y el que se puso a follarme comenzó a decirme insistentemente que me moviera más, mientras otro hombre se corrió en mi boca y me dieron grandes arcadas cuando el semen me llegó a la garganta, lo escupí torpemente y sin fuerza por lo que se me derramó por la barbilla hacia el cuello mezclado con mi saliva; no habían pasado ni diez segundos cuando ya tenía otra poya dentro de mi boca y esta podría ser la de Vladislav, porque el glande era tan enorme como el que yo recordaba, apenas podía respirar y las arcadas eran continuas, pero eso les daba igual, yo sólo era un trozo de carne con la que ellos se saciaban. El hombre que me follaba el ano volvió a decirme que me moviera más y al cabo de unos segundos, como yo no le hacía caso se puso a decir que yo no me estaba portando bien y le dijo al resto de hombres: “esta puta mueve muy poco el culo, vamos a tener que darle un correctivo para que se mueva más”, dejó de follarme y pidió que me sujetaran y que le acercaran la fusta, yo comencé de nuevo a llorar y a suplicarles por favor que no me hicieran daño, pero todos se reían. Mientras me ...
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