1. Una familia incestuosa. Parte 2


    Fecha: 10/07/2018, Categorías: Incesto Sexo en Grupo Autor: Mago21, Fuente: CuentoRelatos

    Ya han pasado dos semanas desde que Mery y yo follamos en la ducha. Desde ese día, siempre que podemos practicamos el sexo. Al volver de la universidad nos metemos en un caminito y practicamos sexo oral. Alguna noche me he colado en su cuarto mientras dormía para tocar su cuerpo. Un día estábamos follando cuando llego mi padre más pronto de lo habitual y casi nos pilla. Nos daba igual. Queríamos disfrutar el uno del otro el máximo tiempo posible. Un sábado por la mañana nuestros padres nos dijeron que se iban a comer con unos amigos y que volverían tarde. Nuestros hermanos tampoco iban a estar en casa. Mery y yo vimos nuestra oportunidad de poder follar sin interrupciones desde el día de la ducha. Era una idea que nos excitaba a los dos. Cuando nuestros padres se marcharon nos quedamos ambos en el salón, en silencia, mirándonos a los ojos sin decir nada. Yo iba con un chándal corto y una camiseta de manga corta. Ella llevaba puesta una camiseta de tirantes y una minifalda. El calor del verano ya se acercaba en pleno mes de abril. De pronto, Mery abrió las piernas y vi como no llevaba puesto nada debajo de la falda, dejando a la vista su hermoso coño ya húmedo. Esa visión hizo que mi polla despertase del todo. Me puse de rodillas y me acerqué gateando hasta mi hermana. La miré y vi como tenía una sonrisa pícara en el rostro incitándome a lamerle el coño. No la hice esperar más. Le quité la minifalda de un tirón y olí el delicioso aroma que salía de su entrepierna. Saque la ...
     lengua y con la punta le toque el clítoris. Un débil, pero sensual gemido se le escapó a mi melliza. Mi lengua empezó a hacer su trabajo. Le lamia los labios lentamente para saborear cada parte. Sus jugos empezaban a salir y yo los absorbía, deleitándome con su sabor. Levante la vista y vi que estaba totalmente desnuda. Se había quitado la camiseta y el sujetador y ahora sus medianos pero firmes pechos estaban libres. Introduje un dedo en su coño. Su mano se posó en mi pelo. Le gustaba así que aumente el ritmo. A continuación, le metí un segundo dedo. Sus gemidos ya eran altos y se podían escuchar por toda la casa. Mientras mis dedos entraban y salían, y mi lengua se movía por su clítoris; mi hermana seguía dándome tirones en el pelo mientras se frotaba los duros pezones: —Alvaro me ahh vas a volver loca -decía mi hermana mientras se masajeaba uno de sus pezones. —¿Te gusta? -mis dedos seguían con un ritmo rápido- ¿te vas a correr verdad hermanita? —S-si estoy a punto de correrme. De pronto pare. Una fuerte presión en la parte baja de mi cuerpo no podía aguantar más. Me puse de pie ante la mirada interrogante de mi hermana y me quité la camiseta. Ella lo comprendió al instante y se tumbó en el suelo boca arriba. Me despoje de mis pantalones cortos y mi polla fue liberada de un salto. Estaba totalmente dura y con la cabeza mojada. Me tumbe encima de mi hermana con mi polla en su boca y su coño en mi boca. Antes de que me diese cuenta se la metió de golpe en la boca: —¿Una carrera ...
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