1. Diario íntimo de un putito


    Fecha: 06/08/2018, Categorías: Gays Dominación Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    Me gustan los hombres, pero no cualquier hombre, solamente los señores mayores e incluso viejos… ¡Ay, sí!.. Tengo ese morbo… En la preparatoria, que acabo de terminar, había compañeros que me acorralaban en los pasillos para manosearme y tenía que defenderme de ellos, porque los jovencitos no me interesan… Llámenme Jorgito, sepan que hace unos días cumplí dieciocho años aunque no represento más de quince o dieciséis y que, bueno, todo el mundo me dice que soy un lindo chico… ¿Me permiten que me describa?... ¿Puedo hacerlo?... Gracias… Tengo un cuerpo delgadito y esbelto, con ciertas insinuantes curvas casi femeninas…No tengo vello, solamente una suave pelusita apenas perceptible en los muslos largos, mórbidos, bien torneados.. Tengo el pelo castaño y enrulado, ojos grandes y oscuros y mi cara es un óvalo perfecto, de pómulos altos y marcados… Colita empinada, redondita, dura y siempre hambrienta de una… Ay, me da vergüenza… ¿lo puedo decir?... ¡Gracias!... de una buena verga… Me vuelve loco de goce tragar una verga por la colita y por la boca… ¡Es indescriptible el placer de sentir la boca llena de lechita y tragarla toda, hasta la última gota… No hace mucho que me desvirgaron y ya les comento cómo fue y quién… Resulta que con papá y mamá alquilamos una casa en la que también vive la dueña y, en el fondo, un señor mayor, de unos setenta años… La dueña es una solterona de 60 años, según nos dijo hace mucho… Nosotros la llamaos “señorita” María y a mí siempre me dio un poco de ...
    ... miedo con su cara de bruja, su nariz ganchuda y sus orejas grandes y salientes… Sí, miedo pero también excitación… Ay, sí, era raro… Siempre me miró de una forma extraña, como devorándome con los ojos… Una tarde, cuando yo salía del baño después de darme una ducha, me interceptó en el estrecho pasillo que comunica ambas parte de la casa… La saludé y ella me dijo, para mi asombro: -¿Sabés una cosa, Jorgito, a mí me gustan las mujeres, pero vos, de tan lindo que sos, parecés una chica y por eso me gustás tanto… -Ay, “señorita”, ¿qué dice?... -yo llevaba encima sólo un shorcito celeste de jean y ella me miraba una y otra vez de arriba abajo… -Lo que oíste, lindo… Papá y mamá trabajan, salen de casa a eso de las once de la mañana y no vuelven hasta las ocho de la noche… En ese momento, la una de la tarde, yo estaba solo con ella y con don Abelardo, el viejo que vive en el fondo… Para colmo la “señorita” me dijo: -Nos tenés locos, Jorgito, al viejo Abelardo y a mí nos tenés locos… -Déjeme pasar, “señorita”… por favor… -le pedí nervioso y excitado a la vez… De pronto escuché pasos a mis espaldas, me di vuelta y lo vi venir a don Abelardo con una sonrisa lasciva… Se acercó a nosotros, saludó a “la señorita” y dijo: -¿Vio, María, lo lindo que está Jorgito?... -Hermoso está… Llevémoslo a mi habitación… -Sí, vamos, Jorgito, caminá… -Pe… pero, ¿qué… qué me quieren hacer?... –murmuré temeroso y con ganas al mismo tiempo… Lo del temor era porque, según imaginaba, iba a ser mi primera vez… ...
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