1. Cógeme como me coge mi vecino


    Fecha: 07/08/2018, Categorías: Confesiones Erotismo y Amor Autor: Zaratustra, Fuente: CuentoRelatos

    Mi última novia, una sucia estudiante de cch a quien inicialmente confundí con un angelito caído del cielo, resultó ser un muy pervertido ángel salido de quien sabe dónde pero no del cielo. Una excelente chica, eso sí, excelente amiga y confidente de muchos, buena estudiante y consentida hermana mayor de toda la familia. Me enamoré de ella desde el momento en que la vi. Sus ojos verdes eran de una profundidad y dulzura extremas, su pequeño y delgado cuerpo de 1.58 era adornado por sus grandes senos y sus cadenciosas nalgas invitan placeres. Sus largas pestañas hacían lucir todavía más su hermoso y tierno rostro, la combinación de toda ella era una perfecta muestra de niña inocente y frágil con la de una hembra que no le decía no a los placeres del sexo. Eran varios los que se decía ya la habían visto entregarse a compañeros de la escuela en episodios mezclados de música, alcohol y baile. Excelente bailarina en fiestas y alma de las chaquetas más extremas de quienes en determinado momento la contemplaban bailar, momentos en los cuales ella abría las puertas de su intimidad para dejarse manosear y manosear al afortunado en turno. Un día nos hicimos novios y aproximadamente al mes comenzamos a copular diariamente en sesiones maratónicas de 3, 4 y hasta 5 palos al día. Sus dotes amatorios eran extremos, una profesional del placer con ya varios años de experiencia en su corta vida, me mostraba posiciones, me culeaba como nunca me habían culeado, se apeaba de mi como serpiente ...
    ... dejándome adolorido y con los músculos tensos por el esfuerzo de las poses que me obligaba a realizar para obtener los mejores orgasmos posibles a cuesta mía. Nuestro sexo iba evolucionando rápidamente a medida que intimábamos y empezábamos a conocernos y enamorarnos en sesiones de excelente sexo. Un día, sin embargo, al calor de unas copas y de una habitación casi en la penumbra pero que aún nos permitía ver nuestras miradas, se puso de cuchara al borde de la cama ofreciéndome penetrarla desde atrás. Lentamente le fui empalando mis 23 centímetros de picha caliente, muy lentamente, primero introduciéndole mi cabezón glande jugando con su encharcada concha que se iba abriendo paso poco a poco, ya teniéndola sometida hasta el fondo de su cuerpo, empecé a culearla muy lentamente, de arriba hasta abajo, desde el mero fondo hasta sacar mi glande por completo de su palpitante concha. Arquee mi cuerpo para poder besarla apasionada pero lentamente siguiendo yo todavía de pie. Nos lamimos nuestras lenguas y nuestras caras, pasé mi lengua empapada por sus párpados y pestañas dejándola empapada de nuestras babas revueltas mientras ella, atentamente, intentaba ver como mi largo falo entraba y salía de ella con ritmo lento y volvía a incrustarse en ella hasta el fondo dándole una enérgica pero lenta estocada cuando tocaba fondo arrancándole quejidos profundos de placer. Con mirada lasciva y palabras entrecortadas de excitada perversión, Alicia me dijo - Cógeme duro guey, no seas puto, Cógeme ...
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