1. El tren


    Fecha: 04/10/2017, Categorías: Anal Sexo con Maduras Primera Vez Autor: amodannan, Fuente: xHamster

    ... al infinito, y yo,sentado, cruce las piernas intentando contener mi erección galopante. Fueron los cinco minutos mas largos que recuerdo en mis treinta y cinco años de vida. Pero al final el revisor llego, tico los billetes, y ante un vagón solo ocupado por dos pasajeros habituales, se fue a seguir charlando con el maquinista en la máquina. No vendría nadie mas a m*****ar hasta la estación. Teníamos al menos veinte minutos de intimidad. Volví rápido a la carga, sin esperar mas. Esta vez, con las dos manos a sus pechos. Desate los botones de la blusa y metí dentro mi cabeza. Bebí literalmente de esos pechos liberándolos del sujetador. Los sopese con mis manos mientras ella suspiraba. Estaba caliente, pero no sabía como actuar. Hice que se levantara y la saque las bragas. La volvía a sentar, y con una mano dentro de su coño fui palpando su humedad, mientras mi boca intentaba sacar maná de sus tetas. Tenía la piel suave y temblaba ligeramente por el placer que sentía. Sus pezones estaban cada vez mas duros, pero mi polla necesitaba rápidamente un poco de libertad. Saque la mano totalmente mojada de entre sus piernas, y sin querer soltar esas tetas redondas y llenas de carne, libere el rabo da trabes de la bregueta del vaquero. Al final la solté, desaté la correa y abrí el botón para dejar mi miembro erecto mas libre. La cogí la mano y se la acerque a mi polla. La acaricio con miedo mientras la miraba sorprendida.- Es grande… - dijo – hace mucho que solo veo la de Juan…No ...
    ... respondí. Hice que se arrodillara ante mi y metí mi rabo palpitante ensu boca. Que placer. Parecía que mi polla se hacia mas grande entre sus labios. Vibraba de placer mientras con una mano hacía que cogiera ritmo su cabeza entre mis piernas. A ratos la metía hasta su garganta la dejaba dentro unos segundos y volvía fuera para sentir el ritmo rápido de su boca, y otras veces, la sacaba fuera y la hacía pasar su lengua por mi capullo como si fuera un rico helado de fresa. ¡Que placer! Esa mujer, una cincuentona que hacia años que no disfrutaba mas polla que la del aburrido de su marido se dejaba hacer. Seguía con prontitud cada indicación que daba, y disfrutaba de cada una de ellas. El tiempo pasaba rápido y no quería dejar mi leche en su boca. La senté dejándome caer de rodillas entre sus piernas, metí la lengua entre esa mata de pelo para llegar a su clítoris, y durante unos minutos intensos en los que podía oír su jadeo entre “¡Joder, joder, joder!” que salían de su boca, chupe su dulce néctar femenino mientras mi mano libre jugaba ahora con su culo, ahora con sus tetas. El tren avanzaba rápido, con pequeñas paradas en estaciones vacías donde no montaba nadie. Subí su falda y la hice ponerse de rodillas sobre el asiento. Me coloque detrás, y con poca delicadeza introduje el rabo duro dentro de ese coño, como tantas veces había soñado despierto camino del trabajo. Que placer, parecía que iba a correrme allí dentro en cada envestida. Como gemía María. Era una locura. Parecía que ...