1. Entrega total (capítulo 1)


    Fecha: 18/08/2018, Categorías: Dominación BDSM Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos

    1 Las primeras luces de la mañana se abrían paso en el horizonte, cuándo Paco regresó a casa. Había estado de correrías con un grupo de compañeros de trabajo, y cómo siempre, y aprovechando la ausencia de mujeres en el grupo, terminaron en un puticlub: a ciertas horas, casi el único sitio dónde te sirven copas. Estaba sereno: nunca bebía alcohol cuándo tenía que conducir. Le gustaba tener el control en todas circunstancias. Aunque esa costumbre tenía sus inconvenientes: siempre tenía que llevar a casa a un par de damnificados de la juerga nocturna. Subía por las escaleras, y un poco antes de llegar al rellano de su piso, vio a su vecina Marta sentada en el suelo con el hombro y la cabeza apoyada en la pared. La gabardina abierta dejaba ver casi la totalidad de sus piernas porque la falda estaba arremangada casi hasta las ingles, y gracias a las medias negras no se le veía el tanga: solo se le adivinaba. Nada más verla comprendió que estaba borracha cómo una cuba. De un vistazo comprobó dos cosas: tenía las llaves de la mano y la faltaba un zapato. No se preocupó por él porque el pie descalzo, sobre todo la media, presentaba muestras inequívocas de que había estado andando sin él. Vio que las uñas de los pies las tenía pintadas de color rojo intenso, y aunque no le produjo una erección desaforada, si se la puso morcillona. Era una situación nueva para él y le ponía. La zarandeo suavemente para ver si se despertaba pero resbaló lentamente hacia atrás y se quedó tumbada ...
    ... sobre los peldaños bocarriba resbalando un poco hacia abajo. El jersey se le subió dejando al aire un decorado ombligo con un piercing. —«¡Anda! que estás buena, pero de alcohol» —pensó Paco mientras la cogía la llaves de la mano. Abrió la puerta del piso de Marta, encendió la luz y la levantó en brazos. Pasó con ella y con el pie cerró la puerta. Mientras avanzaba por el corto pasillo buscando el dormitorio volvió a pensar en el pie: era bonito y atrayente. Entró en el dormitorio y la dejó cómo un fardo sobre la cama: estaba cómo muerta. La quitó la gabardina a tirones y estuvo tentado de seguir con el resto de la ropa, pero se contuvo. El mismo se sorprendió. Era consciente de que no era una buena persona, era un cabrón: no le importaba y lo tenía asumido. Trabajaba en una financiera internacional cómo jefe de división, y eso le hacía ser un mal tipo por elección: el engaño y la manipulación eran su guía en la vida. Pero Marta era su vecina y aunque no tenía relación con ella, poco más que saludarse en la escalera, no le parecía bien aprovecharse. Ya que estaba allí y tenía ocasión, se puso a cotillear por la casa. La recorrió dando un vistazo y comprobó que no era muy ordenada aunque se la veía limpia. Regresó al dormitorio donde Marta seguía KO, y se puso a mirar por los cajones de la cómoda. Vio su ropa interior, que no era nada espectacular: bragas, un par de tangas y varios sujetadores de copa grande. No le importó, porque algo que Paco no era, es ser fetichista de la ...
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