1. Pocahontas y Nakoma


    Fecha: 06/09/2018, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    -Sí, justo ahí -susurró Nakoma mientras el dedo de Pocahontas frotaba su sexo. Pocahontas estaba nerviosa, nunca antes había tocado así a otra mujer, pero Nakoma era dulce y animosa lo que hacía que Pocahontas se sintiera segura en los brazos de su mejor amiga. Busco bajo la falda de Nakoma aquel lugar que le hacía sentir tan bien cuando John Smith lo tocaba, y lo encontró. Presionó lentamente y Nakoma se rió con su voz femenina, tan diferente a la de John... -Eres muy hermosa -reconoció Pocahontas, mirando sus seductores ojos almendrados. Lo que más deseaba ahora era besar sus suaves y rojos labios, pero se sentía demasiado intimidada. Nakoma se echó hacia delante hasta que estuvo prácticamente encima de las caderas de Pocahontas. Puso sus brazos alrededor del cuello de Pocahontas y la atrajo hacia sus labios, que la besaron lentamente al principio y después con más fuerza. Nakoma empezó a tocarle una teta y Pocahontas arqueó la espalda ante el contacto con su amiga. -Más -susurró contra la mejilla ...
    ... de Nakoma, que sonrió y subió el vestido de Nakoma hasta dejar al aire su coño. Pocahontas se puso roja, aunque era dificil permanecer azorada cuando los dedos de Nakoma empezaban su trabajo. Pocahontas apretó su boca contra el cuello de Nakoma, ahogando sus jadeos de placer contra su cálida piel. A Nakoma pareció gustarle esto y adelanto más la cabeza, exponiendo más su cuello. Sentadas, se movían de atrás adelante con sus dedos, tocando, jugando, explorando... -Haz que me corra -suplicó Nakoma, y Pocahontas se apresuró a obedecer, tratando de hacer que el coño de su amante llegase hasta el límite. Pocahontas vio cómo su mejor amiga gritaba de placer, se tensaba y luego se relajaba, contenta de haber hecho que se corriese. Llevó su mano, aún cubierta con los fluídos de Nakoma, a su propio coño y se empezó a masturbar rapidamente hasta que se corrió. Nakoma intentó zafarse de Pocahontas, pero ésta la aprisionó con sus muslos, uniendo sus cuerpos. -Te quiero -susurró. -Yo también te quiero, Pocahontas. 
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