1. (8) Cuestión de bragas


    Fecha: 14/09/2018, Categorías: Lesbianas Sexualidad, Autor: Mister Neron, Fuente: CuentoRelatos

    ... turno, que se ha enamorado de mí. -¿Te ha pedido un beso o qué? -Como todos. Son escoria. Ven un chochito bonito y ya se matan entre ellos. -¿Le fastidiamos? -Claro. ¿Cómo? -Hey, tú, gilipollas, mira. –Y la secretaria besó apasionadamente a Ana durante dos minutos. Al minuto el hombre se levantó furioso… -Putas de mierda. … y se visitó. Al tercer minuto, ambas separaron sus lenguas entre babas que colgaban del mentón. -Mmmmmmm… ¿follamos? –se calentó Ana otra vez. -Este es mi whatsapp. Llámame en una hora y seré tuya –enseñó la secretaria su tarjeta personal. Ana quiso cogerla, pero ella lo retiró un momento, como jugando. Ana lo volvió a intentar y esta vez sí la dejó. Ambas rieron. La secretaria y Donovan se sentaron frente al HP para concretar con el señor Hefner. -Ya eres Playmate de Málaga –la informó la mamporrera. -¿En serio? -Claro. Así se consiguen los puestos de trabajo. De rodillas y con la boca abierta. Ellos mandan y hay que adaptarse a lo que la polla dicte. Es la ley patriarcal. ...
    ... Todas mis amigas tienen un sueldo de dos mil euros no por su eficacia laboral sino porque tienen a sus jefes bien contentos, tú me entiendes, ¿no? -Totalmente. -¿Quieres un ascenso? Mamada al jefe de sección y a vivir de puta madre. -¿Tú eres Playmate? -Sí, claro. Seis pollas tuve que mamar para serlo, entre ellos mi manager. -¡Choca! -¡Yeahhh! ¿Nos duchamos juntas? -Vale, genial. -Y luego follamos, ¿te apetece? -Me apetece mucho. Y ambas corretearon riendo hasta el cuarto de baño. -Hey, Ani, echa el pestillo a la puerta. No me fío de ese Donovan. Es capaz de entrar y violarnos a las dos. -¿Tu crees? -Ya lo hizo en el Ritz de París y en el de Londres. El muy cabrón a una le metió sus bragas hasta la tráquea y casi la ahoga. Ya te digo. Donde hay ley hay polla. -Ven aquí, so puta –se abalanzó Ana encima y la besó con ardor. -Mmmmmm, cómo besas, cabrona… -Pues al lío –la agarró Ana por el culo y la llevó al plato de ducha. Abrieron el agua caliente y ahí empezó una hora de sexo lésbico frenético. 
«123»