1. El vecino del fondo (2)


    Fecha: 18/09/2018, Categorías: Gays Dominación Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    Con lo que yo le había dicho, eso de que no me prestaba atención, seguramente él sabía que me tenía en sus manos, y por eso una sonrisa lasciva le curvaba los labios… -Venga, Jorgito, ponte en pelotas ya mismo, no me hagas enojar… El tono con que dijo eso me asustó… ¿Acaso era capaz de alguna violencia si yo no le obedecía? ¡Qué susto!… y qué… bueno, me avergüenza confesarlo, pero… qué excitación al sentir que don Abelardo empezaba a dominarme… -No, don Abelardo, no se… no se enoje, yo me… me desvisto… -Eso está mejor, niño, quítate la ropita y muéstrame todo eso tan lindo que tienes… Me saqué la ropa y me exhibí ante él con la cabeza gacha, mirando al piso y con las mejillas ardiendo por la vergüenza… -Qué piernas, Jorgito, qué piernas tan lindas tienes y esa cinturita y esas caderas… -le escuché decir con voz algo enronquecida, seguramente por la calentura… Después de unos segundos me ordenó que me diera vuelta y entonces exclamó casi gritando: -¡Qué culo, niño! ¡Qué hermoso culo tienes! Yo a esa altura estaba súper caliente y al mismo tiempo temeroso de lo que se avecinaba; nada menos que ser violado por ese viejo que me ponía a mil… -Bien, ahora vamos a mi cuarto, Jorgito, ahí voy a darte polla hasta por las orejas… -dijo y me sacó a la galería tomándome con fuerza por un brazo… De tan excitado y temeroso, me temblaban las piernas mientras íbamos para el fondo y él me iba sobando las nalgas… En un santiamén estuvimos en su cuarto donde había una cama de una plaza, junto ...
    ... a la cabecera una mesita de noche, un ropero, tres sillas y contra la pared de la derecha un espejo de cuerpo entero y el retrato de una mujer de apariencia antigua que imaginé había sido la esposa de don Abelardo y que seguramente había muerto dejándolo viudo… Estaba yo mirando ese retrato cuando sentí las manos del viejo en mis nalgas, sus besos en el cuello y los hombros y una orden murmurada en mi oreja derecha: -Quítame la ropa, Jorgito… Yo estaba ya dispuesto a hacer todo lo que me ordenara y entonces, de rodillas le saqué los zapatos y las medias, después me incorporé y le quité el pantalón gris, la camisa blanca y el calzoncillo mientras él emitía risitas: -Te tiemblan las manos, Jorgito… ¿Qué pasa? ¿Estás nervioso o caliente?... jejeje… Me atreví a mirarlo y vi su piel de un blanco lechoso, sus pelos grises en el pecho y las pìernas… ¡Y su verga erecta!... -Voy a empezar por esa linda boquita que tienes, niño… ¡Arrodíllate!... -Sí, don Abelardo… -acepté ya completamente entregado a sus deseos e imaginando qué tendría yo que hacer… Abrí la boca y él me tomó del pelo y me metió su verga con tal envión que me llegó hasta la garganta provocándome arcadas y al viejo una carcajada… Siguió divirtiéndose así unos segundos hasta que hizo retroceder la verga un poco y me ordenó que empezara a chuparla… Lo hice gozando del rico sabor que tenía ese ariete de buenas dimensiones que ocupaba casi toda mi boca… Súper caliente chupé y chupé hasta que don Abelardo empezó a jadear y a ...
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