1. Siempre me calentaron los viejos (final)


    Fecha: 04/10/2018, Categorías: Gays Dominación Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... acolchado… “Qué rara esta posición”, pensé inquieto y no tardé en saber qué se proponían… -Te gustan las palizas, ¿eh, putito?... Pues te vamos a dar una buena… No vas a poder sentarte en varios días… -dijo don Ernesto y al girar la cabeza vi que se estaba quitando el cinturón… -Ay, no, por favor, con eso no… -rogué muy asustado, sin poder contenerme… Imaginé que una paliza con cinturón debía doler mucho y casi me pongo a llorar del miedo que sentía… -Callate, putito… -me exigió don Ernesto… -Esas lindas nalgas de nena que tenés están hechas para ser azotadas… -dijo y después les pidió a don Benito y al señor Antonio que me sujetaran las manos… Los dos viejos se ubicaron entonces frente a mí, junto al borde opuesto de la cama y me aferraron las muñecas, fuertemente… -No, don Ernesto, por favor no… -volví a suplicar y entonces el primer golpe restalló contra mis nalgas… Dolió, claro, y yo gemí, asustado pero a la vez sorprendido, porque ese dolor era a la vez placentero, por voluptuoso, y esto lo sentí y disfruté cuando la sensación partió desde mi culo y terminó de recorrer todo mi cuerpo como una corriente eléctrica… El segundo azote me encontró gimiendo de goce y ansiedad… -¿Y putito? ¿Qué sentís?... –quiso saber don Ernesto… No supe en principio qué contestarle, avergonzado por el placer que estaba gozando y por eso me limité a suplicar otra vez, pero él rio y siguió castigándome con azotes lentos y firmes ...
    ... mientras yo, cada vez más excitado y sumergido en esa ceremonia sado erótica, movía mis caderas de un lado al otro entre gemidos y jadeos… No supe cuántos cintarazos me dio, pero en el transcurrir de la paliza escuché a don Benito y al señor Antonio que cada tanto lo animaban: -Bien, Ernesto, ¡muy bien!... ¡Así, hombre, fuerte! ¡Quiero bien rojas esas nalgas!... Don Ernesto anunció el final de la paliza diciendo: -Qué hermosas lucen tus nalguitas, Jorgito… Bien rojas… Y a ver… -agregó entusiasmado poniendo la palma de una de sus manos en mis redondeces: -¡Sí, bien calentitas te las dejé!... A todo esto yo tenía mi pene erecto y ardía de ganas de masturbarme… Don Benito y el señor Antonio habían liberado mis manos y sin poder esperar más pedí con con tono ansioso: -Por favor… ¿me… me dan permiso para… para masturbarme?... Al escucharme los tres se echaron a reír: -¡Ahhhh, grandísimo putito! ¡¿Te calentó la zurra?! –preguntó retóricamente el señor Antonio… -Ay… sí… -contesté en un murmullo, cada vez más avergonzado de mi condición de vicioso que no podía ignorar… Amaba las vergas, el semen, y ahora había descubierto que también amaba los azotes… ………….. Pasaron tres meses desde aquella tarde inolvidable… Mis dueños me mantienen bien alimentado; no han dejado ni un solo día de darme verga y azotes y yo les respondo siendo cada vez más una mejor mucamita y un perro fiel, obediente y muy putito… Soy un perro feliz… Fin 
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