1. Un enmascarado en la casa


    Fecha: 09/10/2017, Categorías: Anal Sexo con Maduras Tabú Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Llegué a mi casa cerca de las diez de la noche; luego de haber tenido que hacer unas cuantas horas extras en la oficina para sacar adelante unos trabajos atrasados.Estaba extenuada y sola; ya que mi adorado maridito había viajado afuera en esos días. Ya era noche cerrada cuando llegué.A oscuras en el living, me quité los zapatos de taco alto; también mi vestido, quedando solamente cubierta con una diminuta tanga.Fui a mi habitación, todavía a oscuras. Las luces de las casas vecinas alumbraban lo suficiente. Pero de repente, al entrar, tuve un presentimiento que me intranquilizó…No estaba sola; podía sentir una presencia allí en la penumbra; alguien me miraba y estaba pendiente de mis pasos. De pronto me encontré casi desnuda y supe que ese intruso disfrutaba también de mi desnudez.Sentí pánico al oír la puerta cerrarse y entonces corrí a encender el velador en la mesa de luz, al costado de la cama.Un hombre alto estaba allí cubriendo la puerta. Iba vestido con ropa negra, guantes y pasamontaña…Dejé escapar un agudo grito de terror; pero reaccioné buscando el teléfono. El hombre se movió más rápido que yo. Se abalanzó sobre mi cuerpo y me tapó la boca con su mano.Me resistí y entonces caímos al piso. Traté de golpearlo, arañarlo y morderlo; pero él aguantó con firmeza todas mis embestidas y finalmente inmovilizó mis brazos a mis espaldas.Me volteó boca abajo y sacó una navaja. Cuando sentí el acero frío sobre mi cuello, dejé de debatirme…Sentí una cierta excitación y me di ...
    ... cuenta que mi tanga estaba humedecida. Iba a odiar que ese intruso también lo notara…El tipo siseó junto a mi oído:“Ahora bien calladita, perra; o voy a tener que lastimarte…”Junté coraje y sin que mi voz temblara, le dile que mi esposo estaba por llegar. El hombre lanzó una sonora carcajada:“A ese cornudo lo crucé hoy en el aeropuerto, cuando se iba…”El enmascarado sacó un pañuelo para amordazarme; me imaginé que ya estaría harto de mi gimoteo y no querría escuchar mis súplicas.“Ahora, perra… voy a darte lo que estás buscando…” Susurró.Me acostó sobre la cama boca arriba y aseguró mis muñecas al respaldar, amarrándolas con unas cuerdas. Intenté patearlo con mis pies todavía libres, pero él me tomó por los tobillos y comenzó a acariciar mis pantorrillas; subiendo por mis muslos.Levanté mi cabeza y pude ver la humedad entre los pliegues de mi tanga de algodón, que apenas cubría mi pubis bien depilado…Pero lo peor de todo, fue descubrir la mirada de ese hombre también fija en esa humedad…“Caliente y húmeda como una buena perra…” Susurró sonriendo.Mientras decía eso, el tipo metió su mano dentro de mi tanga y un par de dedos entraron en mi raja dilatada, separando aún más mis labios vaginales. Me provocó un leve sobresalto.Me miró directo a los ojos mientras atrapaba mi clítoris entre sus dedos. Le devolví la mirada y me mordí los labios para no gemir, mientras sus dedos lubricaban mi inflamado clítoris con mis propios fluidos…De repente sus dedos tironearon de los cordones de la ...
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