1. Obsesión y placer


    Fecha: 07/10/2018, Categorías: Dominación, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Me llamo Ernesto y desde que tenía 20 años, vivía obsesionado con una preciosa niña de nombre Patty, súper desarrollada, alta, de cara hermosísima, piel blanca, cabello negro, lacio y muy bien cuidado, sonrisa encantadora, ojos verdes y preciosos, nariz respingada y labios carnosos y delgados. Me volvía loco su forma de caminar, tenía un culito como pocos y se movía a la perfección mientras caminaba, y su par de piernas largas y bien torneadas, hacían que sea la mujer perfecta y candidata número uno a convertirse en la madre de mis hijos. Pero las cosas son a veces difíciles y más aún si se es un tipo como yo, pues a pesar de mi buen status social tenía que esforzarme más que otros para tener una chica o conseguir una buena noche de sexo. Lo que pasa que no soy de gran tamaño, más bien sólo mido un metro sesenta y Patty llegó a crecer hasta el metro setenta y era más alta que yo, a partir de los 18 dejé de cuidar algo mi físico, pues me dedicaba sólo a la Universidad y los fines de semana a juerguear y divertirme y no tenía espacio para el deporte. Engordé más de lo debido, mis cachetes se inflaron y apareció papada debajo de mi cara, pero en fin, mis novias siempre me quisieron por lo que era y no por el físico, pero a los 20 ya no tenía y sólo ligaba de vez en cuando con alguna chuleta pasada de tragos. Siempre vi a Patty como una chica preciosa que se convertiría en una muñeca hecha mujer pero se volvió en una obsesión difícil de quitármela. Siempre que la veía con ropa ... ligera no podía evitar una erección, y no dejar de apreciar sus encantos, ¡Qué niña!. Entonces me decidí y empecé a planear muchas formas para acercarme, pues a pesar de ser vecinos nunca habíamos cruzado palabra alguna. Además muchas primas mías de su edad siempre simpatizaban muy bien conmigo y me querían mucho, sin importarles mi físico. Ese día me vestí bien y esperaba en la puerta de mi casa hasta escuchar el bus que la dejaba en la esquina, al escuchar salí caminando, simulando un encuentro casual, al estar a punto de cruzarnos no dejaba de mirarle el rostro hasta que nuestras miradas se encuentren pero esto jamás llegó, se pasó de largo sin siquiera mirarme. Bueno, al día siguiente al escuchar su puerta salí por la ventana y pude ver que se dirigía a la tienda, salí en busca de ella, caminando apresuradamente, hasta que la vi a lo lejos entrando en el supermercado, en una minifalda azul y una pequeña blusita que dejaba al descubierto parte de su abdomen, notándose su precioso ombligo, cogí algunas cosas, y me acerqué a donde ella se encontraba para que nos cruzáramos nuevamente en forma casual, nuevamente pasé muy cerca de ella sin dejar de mirarle el rostro, pero me ignoró por completo. Entonces me dirigí hacia la caja más vacía pensando que ella vendría y se pondría detrás, pero para mi mala suerte en menos de un minuto muchas personas se pusieron detrás de mí y creo que había perdido otra oportunidad. Al día siguiente sería el gran día, nuevamente esperé, en mi puerta ...
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