1. Tres primas, tres pitbulls


    Fecha: 12/10/2018, Categorías: Zoofilia, Autor: Key-Q, Fuente: SexoSinTabues

    Tres primas conocen de una forma muy particular la zoofilia...., todo esto contado desde el punto de vista de Tamara, quien es la protagonista de esta historia.... Este relato es de autoria de mi amiga y compatriota Kimmy también de SST, quien me autorizo a publicarlo con unas minimas modificaciones... Espero les guste.... Eramos tres primas que nos llevábamos por un año cada una, Andrea tenia 12, yo (Tamara) 11 y Maggi 10. Un tío que teníamos en común criaba Pitbulls y esa navidad nos regalo un cachorro a cada una, todos de una misma camada, ya destetados y recortados (orejas y cola). Eran increíblemente tiernos y muy hermosos, con mis primas estábamos muy contentas y decidimos juntarnos periódicamente en compañía de nuestras mascotas para que no perdieran su lazo de hermandad. Cuando aun eran pequeños, no había mayor problema pues era fácil trasladarse con ellos, con Maggi vivíamos relativamente cerca, pero Andrea tenía que viajar como un par de horas para llegar donde nosotras. Así y todo en un principio las juntas eran con cierta frecuencia. , en donde competíamos por quien amaba mas a su perro. Maggi y yo en dicha competencia nos embrazilabamos cada cual con su cachorro poniéndoselo a un costado del cuello y masajeandolo con la mano que nos quedaba libre, en cambio Andrea nos sorprendió a ambas cuando comenzó a soplar suavecito con su boca abierta echando el aliento en la nariz de su cachorro y este buscando esa tibia brisa, inicio una seguidilla de lengüetadas ahí ... entre sus labios, con lo que Maggi puso cara de asco y yo quede con la boca abierta. , a mi cachorro le daba besos en su húmeda nariz pero jamas pensé ni intente que nos besaramos así. Y en el acto empecé a tratar de hacer lo mismo, lo que para mi sorpresa y deleite resulto de inmediato poniéndome a disfrutar de aquel tibio contacto. No me importo el típico aliento de cachorro que tienen los perros a esa edad, solo cerré mis ojos y me dedique a gozar de ese cosquilleo agradable en mis labios y encías. , hasta mi lengua asome para que se rosara con la de mi mascota. , hasta que las risas de mis primas me hicieron salir del transe en que me encontraba. "Ja, ja, ja. , si te vieras, parece que estuvieras con tu novio por la cara de enamorada que pones". , con lo cual me dio mucha vergüenza y no seguimos jugando. Luego de eso ya sola (sin mis primas) en casa seguía jugando a besarnos con mi cachorro, hasta que luego en un fin de semana mamá me vio y me reprendió por ello hablándome de las posibles infecciones y de lo feo que era, y desde ahí en adelante eso paso a ser algo en secreto, un juego privado para mi y mi perro. Después de un tiempo descubrí que el se había vuelto adicto al sabor de mi saliva, pues en un par de ocasiones en que nos estábamos besando sentí alguna mugre o pelo en mi boca y al escupirlo el se devoraba mis babas, lo cual utilice para hacer algo que se venia a mi mente. Resulta que cuando nos besábamos yo percibía un cierto cosquilleo en mis incipientes senos que ...
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