1. Tres primas, tres pitbulls


    Fecha: 12/10/2018, Categorías: Zoofilia, Autor: Key-Q, Fuente: SexoSinTabues

    recién se estaban formando y por lo general me los masajeaba cuando estábamos en eso. Pero un día se me ocurrió desnudarme de la cintura para arriba y escupirme en mis difuminados pesones, no tardando mi perro en lamermelos y provocarme unas deliciosas cosquillas que me hacian contorsionar el cuello y percibir una extraña sensacion en mi vagina de como que me estaba orinando. En una siguiente junta con mis primas cuando los cachorros tenían unos 5 ó 4 meses, que fue en casa de Maggi, les mostré como hacia que me lengüeteara brazos y piernas con la técnica del escupo, pero obviamente no me atrevi a mostrarles lo de mis tetitas. Lo que si, Andrea nos sorprendió nuevamente con su atrevimiento. , se sentó en el piso a piernas abiertas y golpeándose sobre su monte de venus llamo a su perro y este vino presuroso a olfatear su vagina poniéndose a dar de narizasos por ahí y encajando su hocico por entre el costado interior de sus muslos y sus pantaloncillos lamió a diestra y siniestra sus ingles. Yo nuevamente quede con la boca abierta, pues se me había ocurrido ofrecerle mi vagina a mi perro pero aun no me atrevía a aquello. Concluyendo que, si yo no fui capaz de mostrar lo de mis senos, lo mas seguro era que Andrea ya se dejaba lamer la vagina por su perro. Y no dude en hacerlo a la primera oportunidad que tuve estando a solas con mi perro. , bueno no a solas, estaban mis padres en casa. , pero dormian. , porque lo hice esa misma noche como a las 02 de la madrugada cuando ... papa ya llevaba bastante rato roncando, pues desde mi habitación lo escuchaba. Fue increíble, no fue necesario usar mi saliva, pues solo le ofrecí mi vagina desnuda y se puso a lamer gustoso haciéndome gozar a raudales de esas intensas cosquillas. , apenas sentí los primeros lengüetazos supe que eso sería algo que jamas dejaría de hacer. , ya que ese día cuando aun no cumplía los 12 añitos estaba disfrutando del primer orgasmo de mi vida. , lo cual desde ese entonces quise repetir cada vez que tuviera la oportunidad. Paso el tiempo y su lengua me proporcionaba innumerables orgasmos, crecieron mis anhelados senos y mi perro también, no faltando el inevitable juego de tratar de aparearse que hacen ellos, y tampoco que aquello coincidiera con alguna de las sesiones de sexo oral que me daba, en que se agarraba de uno de mis muslos o me tomaba de los hombros cuando me pillaba sentada en el piso. El sexo como tal, no era algo que tuviera pensado consumar con mi perro. , ni se me había pasado por la mente la imagen de yo siendo penetrada por mi mascota, me conformaba con el placer que el me daba y encontraba que eso estaba bien. Pero al ver su insistencia en el tiempo, note su necesidad de satisfacer el instinto animal que lo llevaba a querer aparearse al saborear las hormonas de mis fluidos vaginales. Yo ya había cumplido los 13 y el bordeaba los 2 años con toda su musculatura de perro adulto, cuando una vez que estábamos en eso yo sentada en el piso vi como se asomaba unos 2 o 3 ...
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