1. Desafío de galaxias (capitulo 3)


    Fecha: 05/03/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos

    ... para despejarnos…, además, yo necesito un café y bien cargado. Todos se levantaron y salieron hacia el claustro del monasterio mientras el presidente se acercaba a Anahis que en ese momento abrazaba a su padre. —Has hecho un trabajo impresionante, —dijo abrazándola y dándola dos besos— estoy orgulloso de ti, aunque aquí, seguro que el más orgulloso es tu padre. Quiero que sigas trabajando para seguir encontrando respuestas. —Hay cosas que nunca llegaremos a descubrir y misterios que seguirán siéndolo. —¿Como por ejemplo? —Una civilización con un desarrollo tecnológico tal, que eran capaces de crear un corredor intergaláctico, ¿por qué transmitieron sus conocimientos en soporte papel, como el “Manuscrito Sagrado”? ¿o en pergaminos con tinta mineral, como los miles de documento que hay en el archivo de este monasterio? ¿Por qué no lo hicieron en soporte electrónico? Señor presidente, aquí hay trabajo para años. —Pues tanto tiempo no tenemos, —el presidente miró al canciller de Mandoria y le paso la mano por el hombro—. Amigo mío, la niña se queda aquí hasta nueva orden. —El tiempo que sea necesario, —respondió el canciller. —Además, la priora me ha dicho que se está convirtiendo en un espadachín consumado, —apuntó el presidente. En el solitario refectorio, Marisol y Loewen, esperaban al presidente, que desde hacia rato, conversaba con un buen número de políticos en el claustro. Estaba nerviosa, paseaba de un lado a otro, se sentaba a repasar los datos de su tableta, se ...
    ... levantaba y volvía a pasear mirando con el ceño fruncido hacia la puerta, por donde se colaba el murmullo de la conversación del presidente y el resto de los políticos. —Como sigas moviéndote de esa manera, cuando entre el presidente vas a estar agotada, —la musical voz de Loewen la hizo mirarla y sonreír—. Lo tienes todo bien preparado, no te preocupes. —¿Cómo puedes estar tan tranquila? —Porque no consigo nada preocupándome. —Discúlpeme general, pero soy propenso a enrollarme, —el presidente entró por la puerta y le tendió una tableta a Marisol—. Dos cosas. Primero mira ese boceto: es el diseño que han hecho para tu uniforme… —¡No joda! —exclamó Marisol asustada—. ¡Uy! Perdón señor presidente, pero esto tiene más dorados que un mariscal imperial. —Vale general, pero con decir no era suficiente, —el presidente estaba al borde de la carcajada, como Loewen que prefirió mirar hacia otro lado—. La segunda es que me presentes a tu acompañante. —Disculpe señor presidente, le presento a Loewen, sacerdotisa de máximo nivel… —Y guerrero del Círculo. —Así es señor, lo que me lleva a solicitarle que reconsidere mi nombramiento, no hay duda, que ella está mucho… —No Marisol. No voy a reconsiderar nada, —el presidente la miró muy serio. Mientras tanto el refectorio se iba llenando de políticos que prestaban atención a las palabras del presidente—. A no ser que te acojones y me presentes tu renuncia. Marisol, sintió como la sangre se le agolpaba en la cara y su cuerpo se le crispaba— Yo no soy ...
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