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Jonson el Psiquico (1)
Fecha: 09/03/2019, Categorías: Control mental, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... glande del pene en su boca y empezar a lamerlo con delicadeza. Nuestro protagonista se sintió como en el paraíso puesto que ese día la chica más buena de su clase le estaba haciendo una felación muy gozosa. Clara, ve más rápido. Me gustará más – le dije a ella. Como una perrita domesticada, Clara obedeció y empezó a chupar su polla como una posesa. Esa sensación le hacía disfrutar mucho más que antes. Al poco rato, Jonson sentía que iba a correrse y se lo dijo a Clara para que apartara su boca pero ella hizo caso omiso. Al parecer, Carla quería tragarse toda la esperma de Jonson. A los pocos segundos Jonson se corrió en la boca de la preciosa Clara. Inmediatamente después, la atraje hacia mi cuerpo y la desnudé completamente. Su cuerpo esbelto se dejó a relucir sólo para mi. Al igual que yo lo ice con ella, ella me quitó toda la ropa que aún había quedado intacta de su ataque de lujuria apasionada. Me acerqué mucho más a ella e introduje mi pene (que estaba super duro) en su coño. Para mi sorpresa, descubrí que Clara aún era virgen ya que descubrí que tenía aún el himen. El hecho de hacer el amor con una chica que aún era virgen me daba mucha más sensación de placer. Al instante, la cabalgué con muchas ganas y noté que a ella ...
... le gustaba puesto que no dejaba de abrazarme y de decirme que no parase hasta que se corriera. A los pocos segundos su himen se rompió y Clara produjo un pequeño chillido pero en seguida eso se transformó en una sensación de placer intenso cada vez que mi pene le llegaba al fondo de ella misma. No tardé mucho en correrme en su coño así como ella también. Los dos entramos a la vez en un orgasmo super intenso que nos duró un buen rato. Al acabar le pregunté a Clara porque había tomado ella la iniciativa. Esta me contestó que estaba loca por mi y que necesitaba descargarse de alguna manera. Entonces yo pensé que seria bueno poder disfrutar de esas sensaciones lascivas cada vez que me apetecieran así que le pregunté a Clara si le gustaría vivir conmigo. Ella se puso a llorar de la alegría, me abrazó y me dijo que si, que hoy mismo se mudaría a mi piso. Ese mismo día Clara se mudó a mi piso y por la noche tuvimos otra sesión de sexo salvaje y terminamos durmiendo en la misma cama. Pero al cabo del rato pensé que esa habilidad que yo poseía no se podía desaprovechar con una sola mujer aunque esta estuviera muy buena. Así que empecé a pensar en que otras chicas podrían hacer realidad mis más profundas fantasías sexuales. Continuará...