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Un tropezón con final feliz (7)
Fecha: 15/04/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos
... hora hasta que salieron, Eduardo dijo que se iba a dormir, los demás hicieron lo mismo, se besaron despidiéndose y cada pareja subió a su dormitorio. A la mañana siguiente bien temprano, Ricardo y Claudia habían ido a la ciudad, pasaron por una panadería y compraron bollería recién hecha, una vez en la casa, prepararon café y el olor subió hasta la habitación donde Cristina y Eduardo abrían los ojos. Se asearon y bajaron al comedor, el desayuno estaba preparado y sus anfitriones les estaban esperando. Se saludaron y se sentaron a la mesa. -¿Qué tal habéis dormido? Preguntó Claudia. -Yo he dormido de maravilla. Dijo Cristina. -Yo muy bien, ¿y vosotros? Añadió Eduardo. -La verdad es que he dormido de tirón. Comentó Eduardo. -Igual que yo. Dijo Claudia. Tras el desayuno salieron a la piscina, el sol ya caldeaba el día, se bañaron y tomaron el sol, a media mañana, Eduardo les dijo a los tres que subieran al dormitorio de Ricardo y Claudia y lo esperaran allí, él por su parte se había preparado un cigarro y se lo estaba fumando, observó cómo se alejaban obedientes y contentos ante la perspectiva de un nuevo acto de placer. Eduardo se terminó el cigarro con tranquilidad y subió a la habitación, los encontró sentados en la cama hablando, cuando él entró guardaron silencio a la espera de nuevas órdenes. Eduardo había aparecido con algunos de los juguetes de su maletín, los dejó encima del tocador de manera ordenada y se dirigió al armario, lo abrió y contempló el ...
... interior, lo primero que le llamó la atención es que era más amplio de lo que aparentaba por fuera, una silla y una pequeña mesita era lo único que había, nada de ropa, barras ni cajones, ese armario se había diseñado para observar o al menos se había reconvertido, entró y cerró la puerta ante la atenta mirada de sus compañeros de juego, el espejo que era casi tan grande como la puerta, dejaba ver toda la habitación, contempló como unos agujeros dejaban entrar el sonido ambiente y el aire. Eduardo salió, sacó la silla y la mesita y se acercó al trío. -Claudia, coge unas esposas y se las pones a tu marido, luego haces lo mismo con Cristina. Claudia no sabía cómo terminaría aquello, pero estaba encantada de comenzar el juego. Una vez esposados, Eduardo los llevó delante del armario, a Ricardo le susurró al oído. -Tú eres un cornudo consentido, y yo me voy a follar a tu mujer como quiera. Ricardo asentía, Claudia se excitaba por lo que oía y Cristina disfrutaba de ver a su amo en acción. -¿Tienes algo que decir al respecto? Le preguntó Eduardo. Ricardo movía la cabeza negando y mirando a su mujer con un brillo en los ojos que ella le devolvía. Todo aquel preámbulo era nuevo y los excitaba. Después Eduardo se colocó al lado de Cristina y le dijo. -Y tú, tu eres mi puta esclava y harás lo que yo te pida. Cristina asentía notando como su coño se humedecía. Eduardo se dirigió a Claudia y le dijo. -Tú zorra, tráeme el látigo. Claudia se acercó al tocador, cogió el látigo ...