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La casa de la playa (parte 3)
Fecha: 18/06/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... o temprano. En determinado momento, Pablo se detuvo bruscamente y con un fuerte jalón de cabello me llevó a la superficie permitiéndome respirar nuevamente. De no ser por él, no sé qué hubiera pasado. Mi boca se abrió tan pronto mi cabeza salió del agua, aspirando profundamente desesperada; emitiendo un sonido ronco al momento que el aire fresco se habría paso, entrando rápidamente por mi garganta hasta llegar a mis pulmones. ¡No podía creer el tiempo que había permanecido sin respirar bajo el agua de la piscina! Definitivamente el cuerpo humano es capaz de realizar grandes hazañas con la correcta motivación. Los chicos reían perversamente viéndome jadear penosamente en medio de ellos tratando de recuperar el aliento después de semejante proeza física. Por poco me desmayo al sentir el cambio de la presión que era ejercida sobre mi cuerpo. ¡Cielos, mi rostro debería estar morado! —¡Pendeja, casi te ahogas, pero la rica sobada que te pusimos nadie te la quita! —comentó Pedro a modo de broma, riendo abiertamente sin una pizca de compasión. El comentario de Pedro me hizo un poco de gracia, como si él realmente creyera que valía la pena que yo arriesgara mi salud con tal de dejarme sodomizar por ellos dos; lo cual había sido completamente cierto. Por supuesto, el que yo reconociera ese hecho abiertamente era algo muy diferente. —He tenido mejores —respondí con sarcasmo, esforzándome por reír entre jadeos antes de recobrar la compostura. —Si eso es cierto, ...
... estoy seguro de que no fue con el pendejo de tu novio —refutó Pedro, continuando con su broma, sin estar errado del todo. —Obvio no —respondí tajantemente dándole la razón. Pedro continúo riendo abiertamente en medio de la piscina, satisfecho con mi reveladora respuesta, pues ahora sabía que yo no tenía problema en ser le infiel a mi novio; hasta que un sutil movimiento de Pablo le quitó la sonrisa de su rostro. —¡¿Qué?! —exclamó Pedro abriendo sus ojos tan grandes como pudo, al momento de ver volar los calzoncillos de Pablo hacia fuera de la piscina. Pedro estaba completamente atónito, no podía creer que él no hubiese notado antes que, su tímido amigo, estuviera frotando la piel de su inmundo miembro directamente contra mi rostro, ¡justo enfrente de él! Pero lejos de molestarse, sonrió ingenuamente burlándose de su propia inocencia. Yo sonreí pícaramente, encogiendo los hombros en señal de culpabilidad, sin decir una palabra antes de regresar a flotar suavemente sobre la superficie del agua enfrente de él. Sujetándome a su cintura para ofrecerle amablemente repetir lo que recién le había permitido a su amigo. —¡En verdad que eres una gran puta! —exclamó Pedro acariciando mi rostro con una sonrisa de lujuria en sus labios. Gracias al cielo, Pedro no se había molestado o puesto celoso porque yo hubiese sido demasiado 'amable' con su amigo. A estas alturas, creo que él ya entendía bien la manera tan pesada en que me gustaba jugar con los hombres a mi ...