1. Jamal de carne y hueso. Clara


    Fecha: 02/07/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos

    ... alegre. Yo por mi parte pasé del mosto al agua, ya que tiene demasiado azúcar como para beber mucho. Cuando estuvo hecho el bogavante, lo rocié con una salsa especial que hace mi madre y lo serví abierto por la mitad y con la salsa por encima. Estaba delicioso, Carlo alababa toda la comida, mientras hablamos de los trabajos y del sábado en el Odissey. Una vez acabada la cena saqué dos trozos de tiramisú. Estaba delicioso como siempre, al día siguiente habría que quemar los excesos, pero el recuerdo del sexo con Ana, me aseguraba que iba a quemar esas calorías extra, antes de ir al gym a trabajar.
    
    —Bueno Carlo, ahora a lo que interesa. ¿Qué pasó con Marina?
    
    —No sé por donde empezar a contarte. Sabes que salimos del Odissey juntos, bueno la acompañe hasta su hotel. Ella no paraba de decirme lo guapo y lo fuerte que estaba. Me estaba tirando los tejos, y ya sabes cómo soy yo. No dejó escapar ni una. Le ofrecí ir a mi piso a tomar una copa, a lo que ella me contestó que no, que a su habitación en el hotel, que su marido no estaba y podíamos hacer lo que quisiéramos. Para allí que nos fuimos. Estaban alojados en el Paradise.
    
    Subimos a la suite del ático, el ascensor llegó a la habitación directamente. Un lujo de hotel, nunca había estado y está muy bien. Para eso es un cinco estrellas, pero las estrellas merecidas, muy merecidas. Nos pusimos unas copas y en el sofá de la suite se montó a horcajadas sobre mí y comenzó a comerme la boca con un apetito voraz. Sus manos se ...
    ... perdían por mi pecho y bajaban por mis abdominales. Me estaba palpando como si me estuviera evaluando. Me tensé y una sonrisa de aprobación apareció en su cara.
    
    —Me gustan los hombres fuertes y calientes como tú, Carlo.— Me dijo.
    
    —Y a mí me gustan las mujeres maduras y potentes, como tú. Marina.— Le Respondí.— Bajando más abajo, me agarró la polla que ya estaba a tope, me abrió el pantalón y estirando de ella, comenzó un lento sube y baja. No tenía mucho cuidado, estaba borracha y caliente, muy caliente. Se había quitado la parte de arriba cuando empezamos a jugar y yo me estaba entreteniendo con sus pechos, grandes y duros, sus pezones también eran objetivo de mis dedos y los apretaba y retorcía, los presionaba y estiraba, hasta que veía sus pechos reaccionar, mezcla de placer y dolor. Bajó de encima de mí y se puso de rodillas, me quitó los pantalones y los calzoncillos y dejó mi dura tranca apuntando al cielo. Yo me puse detrás de ella, coloqué mis manos en sus nalgas y apretando fuerte le separé los cachetes para que se le moviera la vulva. Deslicé mis manos por su redondo trasero hasta que mis dedos encontraron la entrada de su coño. Pude palpar su depilado y caliente tesoro, justo antes de meter dos dedos lo más profundo que pude, mientras con otros dos dedos acariciaba su agujerito prohibido. Enseguida noté como su cuerpo convulsionaba y me regalaba el primero de sus orgasmos.
    
    —Pero, ¿y Joan?, ¿Dónde estaba?
    
    —Espera que ahora llega lo bueno. Calientes como ...
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