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Jamal de carne y hueso. Clara
Fecha: 02/07/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos
... marido y la misma operación por mi parte. Este movimiento se repetía sin cesar. Pero la cara de Marina ya no transmitía dolor. Estaba fuera de sí, llena por todos los sitios y siendo follada a buen ritmo. Sus orgasmos no paraban de aflorar y notaba resbalar por mis piernas sus calientes fluidos. Joan, por su parte, estaba empujando de manera bestial. Tanto era así que en un par de ocasiones me sacó de dentro de su mujer y tuvimos que parar, para poder reanudar la operación. No tardó Joan en correrse de nuevo, justo en el momento de sacar la leche, su polla parecía una barra de hierro golpeando el interior de su mujer. Los embistes que sentí a través de la fina telilla que separaba nuestros miembros fueron tan grandes que al notarlos yo también empecé a sentir como mi polla, se hinchaba y palpitaba anunciando lo inminente. Marina también lo notó y estando como estaba en éxtasis total me dijo. — Córrete en mis tetas semental. Quiero que riegues mis pechos con tu leche. —Aguanté como pude hasta que Joan abandonó su posición, dejándome algo de margen de maniobra. Sujeté a tu jefa por la cintura y sacándola de encima de mí, la tumbé en la cama y casi de un salto puse una rodilla a cada lado de su cadera y elevando mi cadera, sacudí mi polla un par de veces, las suficientes para que toda la leche que tenía saliera en forma de potentes chorros que fueron a parar a sus tetas, llenándolas de mi espeso líquido blanco. Joan, de pie, miraba desnudo con su imponente polla ...
... morcillona, toda la escena sin perder detalle. Cuando bajé de encima de Marina, fue Joan el que ocupó mi lugar y con una sonrisa cómplice, comenzó a darle un masaje de pechos a su mujer, aprovechando el semen que le cubría las tetas. Marina tuvo otro orgasmo casi al instante, mientras Joan seguía acariciando el exuberante pecho de Marina. Me sentía un poco incómodo y extraño, para dejarlos un poco solos me fui al baño a refrescarme un poco. Me di una ducha ligera y después de secarme salí a la habitación. Allí estaban los dos en la cama, como una pareja normal, acostados para dormir. Me hizo mucha gracia la situación, cogí mi ropa y me vestí. — Ha sido un placer Carlo.— Me dijo Joan guiñándome un ojo. —Mmmmmm. Mucho placer. Muchísimo.— Apuntó Marina. —Gracias a los dos. Ha sido una noche que no olvidaré.— Les Respondí. Nos dijimos adiós y al salir cerré la puerta de la habitación y luego la de la suite. Desde luego no olvidaría esa noche nunca. Eran casi las doce, y yo, pensando en la visita que iba a tener la mañana siguiente, tuve una erección que duró más de lo que hubiera deseado. Cuando se me bajó y me pude levantar, acompañe a Carlo a la puerta y chocando nos despedimos hasta el jueves que tenía hora conmigo en el gym y después también se había cogido con la fisio. Me tumbé en la cama y no podía dejar de pensar en la escena que me acababa de contar mi amigo. Pensando, pensando, me quedé dormido, hasta que un zumbido en mi iPhone me sacó de entre los brazos de ...