-
Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
Era un día caluroso del mes de agosto, una semana después de que terminara la temporada de vacaciones de verano; cuando mi hermosa novia y yo quisimos aprovechar para disfrutar de un fin de semana en la playa de una conocida isla del sur de Texas. Destino vacacional obligatorio para muchos habitantes del norte de México. Un viaje de sólo tres horas por carretera desde nuestra ciudad de residencia lo hacen el sitio ideal para disfrutar del sol, la arena y el mar. Y si preferentemente lo visitas en temporada baja puede resultar en unas vacaciones bastante económicas; lo que resulta muy conveniente cuando se cuenta con un presupuesto modesto por no decir limitado. No era la primera vez que mi novia Leslie y yo visitamos la pequeña isla de forma alargada, de hecho, tenemos varios años visitándola. Primero con nuestras respectivas familias, otras ya formalizados como pareja e incluso en algunas ocasiones cada quién por su cuenta con amigos; por lo que la conocemos bastante bien. Llegamos al hotel después del mediodía, nos registramos rápidamente para subir a nuestra habitación y descansar un poco antes de bajar a la playa. Tan pronto entramos a nuestro cuarto nos olvidamos del cansancio; nos desnudamos inmediatamente y nos metimos a la cama, ansiosos por hacer el amor después del corto viaje por carretera. Aunque el sexo siempre ha sido bueno entre nosotros, después de dos años de relación resulta necesario ser algo creativo para no caer en la rutina. Razón por lo ...
... que llevábamos por algún tiempo, el divertido hábito de fantasear durante el sexo tratando de excitarnos mutuamente hasta alcanzar el orgasmo. Lo cual siempre resulta muy efectivo. Claro está, en algunas de nuestras eróticas fantasías empleábamos el juego de rol fingiendo ser otras personas; casi siempre alguien famoso como una estrella de cine o deportista al que debíamos intentar seducir o dejar que nos sedujera como parte de la fantasía. Pero de vez en cuando preferíamos adoptar una personalidad un poco más mundana. El clásico plomero o mecánico que ayudaba a la bella y sensual damisela en aprietos en la ausencia de su incauta pareja; lo cual además de ser sumamente excitante también resulta ser una fantasía con muchas más posibilidades de realizarse, por la relativa facilidad con que nos podríamos topar con uno de esos personajes. Esa clase de fantasías resultaban ser una gran herramienta para permitirnos suponer a ambos como deberíamos reaccionar, hipotéticamente hablando, en semejantes circunstancias en caso de que nos apeteciera consumarla. Por ejemplo, si en mi papel de amante yo le preguntaba a mi novia “¿si tenía algún problema con engañar a su pareja?”; entre los dos intentábamos discernir cual podría ser la respuesta más asertiva para que el acto sexual se concretara. “No te preocupes por mi novio”, o, “a él le gusta verme hacerlo con otro hombre”, eran casi siempre las respuestas que mi novia daba en automático cuando se le planteaba la posibilidad de ...