-
Rocío - Capítulo 8
Fecha: 23/12/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Sylke and Friends, Fuente: TodoRelatos
... que, en mi aburrida vida de abogado, nunca había llevado a cabo jamás. Dejé el móvil muy a mi pesar sobre la mesa, con esa imagen grabada en mi mente y terminé de desayunar, me preparé, dispuesto a lo que fuera, me comportaba como un adolescente y eso me gustaba. Tras vestirme, ordené a conciencia todos los papeles que habíamos recopilado, dándome cuenta de lo mucho que habíamos avanzado, tan solo tocaba clasificar, reordenar y buscar algún error o algo que pudiera volverse en contra, pero por lo demás casi no hacía falta mucho más para terminar el informe y dejarlo sobre la mesa de Joaquín al día siguiente. Tan enfrascado estaba que me asusté cuando oí las llaves del piso y la voz de Alicia, mi mujer, entrando en casa. - “¿Hola? ¿Alex?” - preguntó al ver que yo estaba haciendo ruido. - “¡Si cariño, estoy en mi despacho! “- grité. Ella se asomó y vi que todavía llevaba sus mallas de gimnasia. Lo cierto es que Alicia seguía manteniendo su figura y se conservaba muy bien. Me quedé mirándola un rato y pensando por qué nosotros no habíamos congeniado después de tantos años juntos. Cuanto me habría gustado tener una mujer ardiente como Rocío... aunque fuese la mitad de ardiente, pero Alicia y yo, habíamos perdido la chispa, hacía demasiado tiempo. - “¿No ibas a pasarte todo el fin de semana en el bufete? “- me preguntó. - “Sí, bueno, lo hemos acabado antes de tiempo y solo nos queda recolocar todo esto” – dije señalando las carpetas que tenía sobre la ...
... mesa. - “Ah, pero... sois más de uno. ¿Entonces?” - preguntó Alicia. - “Sí, somos dos, mi compañera Rocío y yo”. Contesté. Al decir eso, sentí como una especie de mareo, pero no sé muy bien, si era por lo que significaba esa mujer para mí o el simple hecho de pronunciar su nombre delante de mi mujer. Me sentía ridículo, como si aquello estuviera mal, después de haber sido un cornudo de primera. - “Ah, entonces será otra abogada centrada en su trabajo, también.” - añadió mi mujer con desdén. Sus palabras ya ni me molestaban, como si aquello fuese algo negativo y al fin y al cabo, aunque ella también trabajaba, mi puesto de responsabilidad y mi generoso sueldo, le habían permitido vivir una vida más que desahogada, aunque ciertamente quizás por eso, por estar tan metido en mi profesión, me había olvidado de lo más importante... - “Bueno, en realidad es una abogada muy competente, y la vas a conocer.” - dije. - “Ah, ¿va a venir?” - “Sí, en un rato”. Ella frunció el ceño y le pregunté. - “¿Algún problema?” - “No, ninguno... lo primero es lo primero”. - “Bien”. - “En fin.... vaya manera de pasar un domingo”. - dijo abandonando mi despacho y a continuación se fue al dormitorio para cambiarse. Apenas media hora después, sonó el timbre de la puerta y noté que mi corazón volvía a acelerarse... y justo cuando me disponía a salir a abrir lo pensé mejor y dije: - “¡Cariño!, ¿puedes abrir tú? ¡Seguramente es Rocío!” - grité expectante ante lo que ...