1. Navidad entre tacones y máscaras


    Fecha: 25/01/2025, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Una gran fiesta de máscaras en plenas fechas navideñas donde no conozco ni al tato. Un Santa Claus enmascarado que se quita la chaqueta roja con movimientos muy sexis, un cuerpo de infarto, una mirada hipnótica, su sonrisa te atrapa, su... ¡Joder! Mis bragas acaban de desintegrarse, mejor me largo. Mierda, esto es una habitación hecha para la lujuria, una enorme cama, un sillón Tantra y un... ¿columpio xxx? Me acerco, lo toco y miro, mi entrepierna cobra vida propia al imaginarme expuesta en él. Oscuridad, una venda en mis ojos, alguien me atrapa e inmoviliza. Es rápido, su olor me embriaga y un susurro me estremece. Un gemido sale de mí.
    
    —¿Cómo y por qué has entrado? Esta habitación es privada.
    
    Antes de contestar, me gira y choco contra su torso. Estoy bloqueada, mis manos atrapadas por las suyas y su aliento en mi cuello. Aspira con profundidad. Me atrapa contra la pared, me alza las manos sobre mi cabeza y se aleja un poco. Un gruñido, sus dedos descienden y rozan mi cuerpo.
    
    —¿Has disfrutado de mi espectáculo? ¿Quieres más?
    
    —¡Oh!—Es el Santa de antes. Mierda. ¿Qué si quiero más? Mi sexo se humedece al instante.
    
    —¿Oh? ¿Eso es lo que tienes que decir en tu defensa?
    
    Me empuja para caer de espaldas en la cama y me inmoviliza, con su cuerpo. Su fuerza impide que pueda moverme. Su mano asciende por mi muslo de forma lenta, su tacto es cálido y suave, alcanza mi tanga de encaje, se hace camino bajo la ropa interior y dejo de respirar por unos segundos.
    
    —Lo ...
    ... mejor de la noche solo para ti—me susurra al oído y siento palpitar allí donde él desliza sus mágicos dedos.—¿Preparada para recibir mi regalo?—la respuesta llega al palpar la humedad en mi entrepierna.— mmm... ya veo que sí.
    
    Desprende seguridad, sus actos superan a mi imaginación, introduce uno de sus dedos y masajea con destreza mis clítoris. No se entretiene y añade otro de sus dedos, acaricia mi interior para llevarme al límite. Acaricia mi cuello con su nariz y lame un punto tras mi oreja. Estoy muy excitada. El roce de su miembro duro en la parte interna de mi muslo y sus hábiles dedos, me enloquecen. Se detiene. Lo oigo respirar junto a mi boca y su peso se hace más liviano.
    
    Me retira el antifaz, nuestras miradas se cruzan y atraídos por un imán invisible, nos deshacemos en un intenso y cálido beso, que nos guía a través de un tornado de placer. El roce de los cuerpos y la calidez de ambos sexos, convierte el placer en un baile erótico y apasionado. Gemidos ahogados en nuestras bocas, el sonido del deseo en plena acción y un inevitable orgasmo que explota con fuerza, arrasando cualquier ápice de cordura. Tras un fugaz silencio, Santa desaparece. Recojo mis cosas y huyo con rapidez. Entonces me percato de que la fiesta correcta es en el apartamento de al lado. Al entrar, mi amiga se me abalanza y me interroga sin descanso.
    
    De pronto mi cuerpo se congela, esa voz, no puede ser. Cierro los ojos y aspiro su aroma.
    
    —Mira, por fin llega. ¿Dónde estabas? Tenías que ...
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