1. Cuando hay hambre


    Fecha: 28/01/2025, Categorías: MicroRelatos, Autor: Vialactea, Fuente: TodoRelatos

    Entré en su casa y estaba terminando de cocinar, fumé el cigarrillo de rigor mientras lo esperaba y puse la mesa.
    
    Empezamos a comer y mientras comía me di cuenta de cómo me miraba. Llevaba puesto un vestido de rayas bastante ajustado y unas botas. Mi larga melena pelirroja y el pelo alisado y mis orejas adornadas con dos grandes aros color plata.
    
    Y claro, con esa mirada seductora que tiene el cabrón y a su vez libidinosa en ese momento, pues ya me estaba empezando a poner como una perra. Y ya empezaba también, a mordisquearme el labio de lo excitada que estaba.
    
    Hace días que me estaba rondando por la cabeza cabalgarlo. Y dando por hecho que tenía la polla bien dura, lo abordé en la misma silla, lo despojé con ansia de su ropa y yo me bajé apresurada el panti, pero me puse las botas y así solo con el vestido que llevaba sin nada debajo comencé a montar sobre el mientras lo besaba por el cuello y le comía la boca, esa boca, con esos labios y lengua suaves y jugosos.
    
    Seguidamente, lo llevé al sofá, porque la silla no daba para tanta pasión con mis movimientos. Ahí de nuevo di rienda suelta a repetir y repetir esa delicia, mientras se sucedían mis orgasmos y se le ponía la polla más y más dura al oírlos y yo más gozaba al sentirla de ese modo y bien dentro.
    
    Y ya ...
    ... me dijo de irnos a la cama. Allí me tumbó boca abajo, con esa excitante sensación de pensar... ¿Qué me hará? Comenzó a besar y mordisquear todo mi culo y espalda hasta el cuello, después me restregó la polla entre las nalgas mientras entrelazaba los dedos de las manos de las mías con fuerza.
    
    Ya en un nivel de excitación tan alto, que tenía el coño empapado, se lo planté en su cara para que lo comiese bien a gusto, para correrme unas cuantas veces más, con su maravillosa habilidad.
    
    Me tumbó boca arriba, pidiendo que abriese bien mi coño con mis dedos, me lo escupió como de costumbre y ya me embistió con mucha pasión y yo más y más llegaba al éxtasis.
    
    Y me agarró con fuerza la coleta y me dijo..."Me das muy buen sexo, ¿te enteras? " y claro a quien no le gusta que lo endiosen en un momento dado. Y ya me dirigí a comerle la boca con el rico sabor de mi coño impregnada.
    
    Y bajé hasta su polla para mamarla con tantas ganas como siempre y esperando generar así la mayor cantidad de leche posible, mientras se me escuchan ávidos gemidos esperándola, solo la saco de mi boca para primero dulcemente pedirla y para luego incluso exigirla. Y llegó al fin, ese glande palpitante en mi boca, chocando fuertes chorros contra mi paladar y llenando bien mi boca de esa puta delicia. 
«1»