El amigo de mi esposo, me hizo suya
Fecha: 21/02/2025,
Categorías:
Intercambios
Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Soy Gaby, castaña, ojos claros, buen cuerpo. 45 años. Casada hace treinta años con Juan 46 años. Con dos hijos, casados e independientes. Hace unos años abrimos nuestra pareja a nuevas experiencias. Un par de meses atrás, mi esposo me contó que su amigo Raúl me deseaba, además era bien dotado. Envío a Raúl fotos de mi cola luciendo una micro cola less que enloqueció a Raúl. Su deseo de poseerme fue en aumento. Mi esposo lo incentivaba. Un domingo por la tarde, terminamos de hacer el amor con Juan, el se contacta con su amigo por Whatsapp. Luego pone el contacto en privado y me deja mensajeando con Raúl, la química fue inmediata, me contó que tenía un hermoso pene, grueso. Que era muy dulce y fogoso en la cama. Me hizo excitar de tal manera que tuve un orgasmo. Hicimos planes para encontrarnos en otra ciudad, los dos solos. Un día para los dos, mi vagina humedecida y su pene duro, conectados y separados por un celular. Se colgó internet y nuestro encuentro finalizó. Borre todo, no le conté a mi marido lo que me provocó Raúl. El tampoco hizo comentario alguno. Pasaron tres meses, nuevamente intercambiamos mensajes, los dos deseábamos encontrarnos, mostré a Raúl una foto de mi vagina y el me hizo temblar con una foto de su pene, medianamente largo, pero llamativamente grueso, mi vagina latía, si me penetraba, estaría entre el dolor y el placer. Era muy grueso, me provocaba una situación rara. Lo imaginaba abriéndose paso en mi vagina, me excitaba. Mi esposo no se opuso al ...
... encuentro, de hecho el lo había promovido. Viajamos a la capital, allí se acordó el encuentro. Raúl había alquilado una casa en las afueras. Cuando arribamos, Raúl ya estaba en la casa. Bajé sola y mi esposo se fue. Desde adentro Raúl abrió el portón. Caminé los diez metros hasta la puerta. Raúl estaba esperándome totalmente desnudo, su tremendo pene erecto, me arranco la ropa, me acostó sobre la mesa del comedor comedor y se zambulló con su lengua en mi vagina, me corrí en su boca. Bajé de la mesa, me puso de rodillas y metió su miembro en mi boca, con sutileza se la chupe, se agrandaba y se ponía más dura. Temía la penetración, era muy grande, particularmente gruesa. Sus dedos jugaban en mi mojada vagina. Fuimos al dormitorio, me recostó al borde de la cama, mis pies sobre sus hombros y comenzó a fregar su pene en mi vagina, a pesar de estar bien lubricada, su miembro no lograba abrirse paso. Al llegar a la mitad, su grosor extremo limitaba la penetración total. Raúl siguió con su intento suave de penetración, esperó mi orgasmo y con un Vaivén endemoniado me penetró totalmente, envuelta en grito, gemidos y llanto me hizo suya. No cesó en su empuje, me beso para que no gritara ni llorara. Me hizo sentir su atributo muy dentro mío, cambiamos a perrito y sus manos acariciaban mis pechos. Luego me hizo montar, nuevamente grité y llore, la penetración fue muy profunda, Raúl gozaba con mis gemidos y mi llanto. Nuevamente cambió, me puso patitas al hombro y derramó su leche dentro mío, ...