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La mujer perdida II
Fecha: 21/02/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Oldieman, Fuente: TodoRelatos
... sábanas revueltas, abrazada a Sasha. Las dos Con sus cuerpos completamente desnudos y sus cabellos revueltos, permanecían dormidas ajenas a lo que estaba a punto de suceder. A continuación, en el monitor apareció el cuerpo desnudo, fuerte, atlético y musculoso de Miki, con su aire triunfante y su flácido, y no por menos imponente miembro de 18 cm que le colgaba y se bamboleaba al ritmo de su caminar hacia la cámara. -Buenos días don Alfonso, ja ja ja imagínese como han quedado estas dos zorras… Han terminado sin ganas de nada, y los cuernos del mierda ese, han aumentado de tal manera que no va a poder pasar por las puertas en mucho tiempo- En ese instante, salí desde la penumbra de las sombras para que Miki pudiera verme en toda mi plenitud… -Don Alfonso ya no está- En ese instante observé como de un respingo, esas dos preciosidades, saltaron de la cama, mirando en todas las direcciones, hasta dirigirse al monitor en el que aparecía yo. Tenía que interpretar el papel que habíamos acordado… Tenía que parecer tan coherente y convincente como aterrador … Sabía que, si jugaba bien mis cartas, conseguiría generar en Miki, el terror suficiente, como para salir ...
... corriendo de allí, y abandonar por siempre mi mundo… Al ver las expresiones de Coral y Sasha, me di cuenta de que dicho papel lo estaba bordando. Posiblemente mi mujer, el amor de mi vida, sentía que con el dolor que me había generado, me había convertido en ese ser vacío y con la mirada negra que aparecía ante ellas en el monitor… Al terminar la llamada, y quemar los dispositivos de Sasha y Miki, me dirigí al cuerpo de don Alfonso y lo senté, como si no hubiera ocurrido nada en su silla. De repente, una terrible duda se apoderó de mí… ¿Y si todo aquello había sido una nueva estratagema de don Alfonso? ¿Y si la pastilla que le había dado, realmente No cumpliría el objetivo que me había hecho creer? ¿Y si todo era una estrategia para hacerme creer que no lo estaría ajusticiando para que realmente luego fuese así? Esa era una duda con la que tendría que vivir el resto de mi vida, y también una duda a la que no pensaba darle ni la más mínima importancia. Limpié mis huellas, mis pasos y todo rastro de haber estado allí nunca. Y partí nuevamente rumbo a casa… Sin pasar por Cullera. Sin intención de pedir explicaciones ni excusas… Lo que tuviera que ocurrir, ocurriría.